Juan Antonio Aguilar: Cuestión de focos

Juan Antonio Aguilar: Cuestión de focos
En la Euroliga con el Estudiantes (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Juan Antonio Aguilar fue un poco el ‘desheredado’ de una interesante generación de jóvenes del Estudiantes de principios de los 90. Nacho Azofra, Alberto Herreros y Alfonso Reyes terminaron triunfando a lo grande, pero Aguilar, que era un alero alto con cualidades físicas y técnicas muy interesantes, se quedó en el camino. Eso sí, en su vida profesional posterior sí ha conseguido un hueco importante… como director de fotografía en series españolas. Sí, como suena. Es el tipo que diseña la luz en exteriores e interiores en proyectos como el que le ocupa en los últimos años, ‘El secreto de Puente Viejo’ (Antena 3).

Ahora mueve los focos y durante una época los atrajo. De la cantera del San Viator (qué curioso, como Carlos Jiménez, otro alero alto), fue internacional junior estando en el Cajamadrid, de donde le fichó el Estudiantes. Pero en las siguientes cuatro temporadas ACB, de la 89-90 a la 92-93, solo jugó 23 partidos en total. 1,7 puntos en 6 minutos de promedio. Desde luego, no le entusiasma la figura de Miguel Ángel Martín: “No nos dio ni una oportunidad ni a Alfonso Reyes ni a mí, pero él se fue a Unicaja y pilló a un entrenador que confiaba en los jóvenes como Imbroda”, cuenta.

“Aún así, fue una gran experiencia estar ahí dentro, viajar con el equipo por toda España y Europa, ganar la Copa del Rey del 92, disputar otra final el año anterior y también ir a la Final Four de Estambul, en la que jugué algún minuto. Haber tenido más oportunidades hubiese sido fantástico”, añade. Positivo, pero con un punto de amargura.

Su intento de relanzarse salió ‘rana’: tenía ofertas de Manresa y Ourense en ACB, pero prefirió ir a Primera División, a Fuenlabrada, en busca del ascenso en la cancha. “Fue inexplicable. Me ficharon para jugar minutos y resulta que también trajeron a un americano en mi puesto, Hubert Henderson. Así era imposible”, recuerda.

Aguilar acabó en la EBA, primero en Alcalá y luego en Fuerteventura, en la temporada 95-96. Se le volvió a abrir una opción de estar en ACB, pero ocurrió algo que le cambió la vida. “Mi agente, Miguel Ángel Paniagua, me propuso esperar al mercado de invierno, porque no acababa de estar claro. En ese tiempo me llegó la posibilidad de jugar en Primera madrileña con el objetivo de subir a EBA y quien impulsaba eso, Juan López Llorente (‘Randy’), me ofreció al mismo tiempo entrar en Telecinco, aprender cómo funcionaba la parte de iluminación y demás. Yo empezaba de cero y poco a poco fui conociéndolo todo del tema de las luces y demás. No llegué a jugar en el equipo que en principio me propusieron. Hasta el 99 estuve en Telecinco, después en Globomedia y ahora en Boomerang. Me va bien”.

Su conclusión es obvia, si pensamos un poco: “Ojalá en el baloncesto hubiese tenido la suerte que he tenido en este otro mundillo”. Eso sí, las jornadas laborales son largas. Saca tiempo para cuidar a sus hijos, Iñaki y Lalo. Este último, de once años, parece que le va a salir ‘futbolero’: juega como alevín en las categorías inferiores del Atlético de Madrid.