Rogelio Legasa: Nunca es tarde para volver

Rogelio Legasa: Nunca es tarde para volver
Festejando la victoria del CAI en el Palau, en 2011.

Javier Ortiz Pérez

Hace poco más de dos años, Rogelio Legasa fue protagonista de una de esas historias deliciosas que de vez en cuando nos regala el baloncesto. Como Robert Archibald estaba lesionado, el CAI Zaragoza le reclamó desde su filial, El Olivar, para completar los entrenamientos y alguna convocatoria. Legasa tenía casi 37 años y habían pasado 15 desde que disputó con el equipo de su ciudad, entonces el Amway Zaragoza, unos minutos en la máxima competición.

En ese océano de tiempo, Legasa desarrolló una carrera honesta que incluyó ‘highlights’ como disputar la Euroliga con el Oporto o regresar a la ACB con el Breogán. Pero sobre todo fue un jugador FEB: un interior grande y duro que cumplía con el trabajo que se le encomendaba.

La llamada de José Luis Abós fue una sorpresa. “Para mí fue un regalo. No encontraba equipo en LEB y de repente estoy entrenando y jugando en la Liga Endesa. Fue increíble”, recuerda. Saltó a la pista en dos encuentros ante una afición que le recibió con muchos aplausos: no todos los días vuelve ‘uno de los nuestros’.

La ilusión que le hizo fue similar a la que vivió en 1991, cuando hizo la pretemporada con el primer equipo. En las campañas 92-93, 93-94 y 95-96 totalizó 14 encuentros con el Club Baloncesto Zaragoza (con los patrocinios de Natwest y Amway), asomándose al vinculado Conservas Daroca también. En esa época se gestaba la salida del basket mañico de la máxima categoría.

Marcharse al Oporto entonces fue, asegura, la mejor decisión de su vida. “Tenía dudas porque era una liga distinta, un país nuevo para mí. Pero resultaron muy bien aquellos dos años. ¿Cómo iba a pensar yo que iba a tener la posibilidad de jugar Euroliga tantos minutos? No solamente resultó bien el tema deportivo, sino también el personal. Aprendí mucho en Portugal”, recuerda. “Eso me dio confianza para poder volver a España y sentir que podía estar en ACB”, añade. Lugo fue estación de destino durante otras dos temporadas.

A partir de entonces, Los Barrios, Huesca, San Sebastián, Inca, Santiago con el Rosalía… Siempre con fama de duro y difícil de superar dentro. “Vamos a ver… Sé lo que soy. No soy un fino estilista. A lo que no se llega con el talento, se tiene que llegar por otras cosas. Ya me hubiera gustado a mí tener más calidad de la que tenía”, afirma, sin complejos.

La última sorpresa es que Legasa está justo donde estaba cuando le llamó el CAI: en el vinculado, El Olivar, en EBA. Con 39 años, aún le llega para 7,5 puntos y 2,5 rebotes en 14 minutos. Su entrenador es Pep Cargol, por cierto. “Todavía aguanto, aunque en estos dos años he notado muchísimo el bajón. Cuando entrenaba con el CAI estaba mejor que nunca, creo yo”, indica.

Desde luego, ya no es del baloncesto de lo que se mantiene. Trabaja con una empresa que lleva actividades extraescolares a colegios y entrena a un grupo de niños pequeños. No se ve dirigiendo a ‘mayores’: “Es algo muy sacrificado. He estado muchos años fuera de mi casa, yendo de acá para allá, y ahora me apetece más estar en mi ciudad”.