Saulius Stombergas: Puntería lituana

Saulius Stombergas: Puntería lituana
Defendiendo con el Tau.

Javier Ortiz Pérez

Muy agradable la gente del Zalgiris Kaunas facilitándome las palabras de Saulius, su entrenador, su sobre su temporada en el Tau (2000-01). Era un tirador increíble, con algún que otro recital inolvidable como el 9 de 9 en triples que logró a domicilio ante el AEK de Atenas (65-90 y 39 puntitos para él). Aquello valió para clasificarse para la final de la Euroliga, una competición que había ganado un par de años antes en el propio Zalgiris. Con Lituania también fue oro en el Europeo del 2003 en Suecia.

Lástima no haberle tenido más por aquí. También fue, junto a su compatriota Mindaugas Timinskas, ‘pionero’ en la lucha por que los europeos del este también fuesen considerados comunitarios y no ocupasen plaza de extranjero. No faltó en su trayectoria una experiencia en la liga china, cuando todavía era bastante joven (96-97), cuando era rarísimo que un europeo jugase allí. Bueno, aún lo sigue siendo.

“Solamente jugué una temporada en Vitoria, pero fue estupenda. Teníamos muy buen equipo con Elmer Bennett, Victor Alexander, Mindaugas Timinskas, Fabricio Oberto y Laurent Foirest. Creo que hicimos muy buen baloncesto, muy vistoso de ver. El entrenador era muy bueno, Dusko Ivanovic. Es cierto que era estricto, pero también muy fuerte tácticamente. Trabajamos duro y tuvimos buenos resultados. Siempre es positivo jugar cuando consigues cosas. Nosotros alcanzamos la final de la Euroliga, en una serie legendaria contra la Virtus de Bolonia”, recuerda. Su legado numérico en España fue más que notable: 13,9 puntos en 27 minutos en pista con un brillante 50% en triples.

Respecto a su experiencia a nivel personal, también la ve con agrado: “Me gustó el país y la gente de España. Los aficionados de Vitoria fueron magníficos, llenando el pabellón siempre. Así es que en general fue una buena temporada”.

En su propio análisis como jugador encuentra muchos matices. “Jugué para muchos equipos, así es que diferentes entrenadores me dieron distintas tareas. Unos me usaban únicamente como tirador, otros también quería que penetrase para usar mi físico… Así es que podría decir que era un ‘jugador universal’. Probablemente mis mejores años fueron en el Unics Kazan, donde jugué más tiempo y me adapté mejor al sistema. Pero en general estoy satisfecho con mi carrera. Gané muchos títulos, jugué en grandes equipos… Desde luego, la victoria en la Euroliga de 1999 con el Zalgiris fue grande”.

Tras su retirada en el 2010, ha tenido una rápida transición al actual papel de entrenador, quizás con Ivanovic todavía en mente. Esta temporada ha ocupado el puesto de Illias Zouros en los verdes de Kaunas, por lo que suele enfrentarse a los equipos españoles en la Euroliga. “Es una nueva fase para mí, una nueva experiencia. Ser entrenador jefe es muy distinto a ser asistente. Tienes mucha mayor responsabilidad, controlarlo todo y estar preparado para desafíos más grandes que ser asistente o incluso jugador. Pero disfruto con ello. Es un trabajo duro, y quizás pensé que sería más fácil, pero no me lamento. Estoy intentando mejorar cada día”.

Muy agradable la gente del Zalgiris Kaunas facilitándome las palabras de Saulius, su entrenador, su sobre su temporada en el Tau (2000-01). Era un tirador increíble, con algún que otro recital inolvidable como el 9 de 9 en triples que logró a domicilio ante el AEK de Atenas (65-90 y 39 puntitos para él). Aquello valió para clasificarse para la final de la Euroliga, una competición que había ganado un par de años antes en el propio Zalgiris. Con Lituania también fue oro en el Europeo del 2003 en Suecia.

Lástima no haberle tenido más por aquí. También fue, junto a su compatriota Mindaugas Timinskas, ‘pionero’ en la lucha por que los europeos del este también fuesen considerados comunitarios y no ocupasen plaza de extranjero. No faltó en su trayectoria una experiencia en la liga china, cuando todavía era bastante joven (96-97), cuando era rarísimo que un europeo jugase allí. Bueno, aún lo sigue siendo.

“Solamente jugué una temporada en Vitoria, pero fue estupenda. Teníamos muy buen equipo con Elmer Bennett, Victor Alexander, Mindaugas Timinskas, Fabricio Oberto y Laurent Foirest. Creo que hicimos muy buen baloncesto, muy vistoso de ver. El entrenador era muy bueno, Dusko Ivanovic. Es cierto que era estricto, pero también muy fuerte tácticamente. Trabajamos duro y tuvimos buenos resultados. Siempre es positivo jugar cuando consigues cosas. Nosotros alcanzamos la final de la Euroliga, en una serie legendaria contra la Virtus de Bolonia”, recuerda. Su legado numérico en España fue más que notable: 13,9 puntos en 27 minutos en pista con un brillante 50% en triples.

Respecto a su experiencia a nivel personal, también la ve con agrado: “Me gustó el país y la gente de España. Los aficionados de Vitoria fueron magníficos, llenando el pabellón siempre. Así es que en general fue una buena temporada”.

En su propio análisis como jugador encuentra muchos matices. “Jugué para muchos equipos, así es que diferentes entrenadores me dieron distintas tareas. Unos me usaban únicamente como tirador, otros también quería que penetrase para usar mi físico… Así es que podría decir que era un ‘jugador universal’. Probablemente mis mejores años fueron en el Unics Kazan, donde jugué más tiempo y me adapté mejor al sistema. Pero en general estoy satisfecho con mi carrera. Gané muchos títulos, jugué en grandes equipos… Desde luego, la victoria en la Euroliga de 1999 con el Zalgiris fue grande”.

Tras su retirada en el 2010, ha tenido una rápida transición al actual papel de entrenador, quizás con Ivanovic todavía en mente. Esta temporada ha ocupado el puesto de Illias Zouros en los verdes de Kaunas, por lo que suele enfrentarse a los equipos españoles en la Euroliga. “Es una nueva fase para mí, una nueva experiencia. Ser entrenador jefe es muy distinto a ser asistente. Tienes mucha mayor responsabilidad, controlarlo todo y estar preparado para desafíos más grandes que ser asistente o incluso jugador. Pero disfruto con ello. Es un trabajo duro, y quizás pensé que sería más fácil, pero no me lamento. Estoy intentando mejorar cada día”.