Lorenzo Charles: Un mate más allá de la vida

Lorenzo Charles: Un mate más allá de la vida
El mate de la victoria en 1983.

Javier Ortiz Pérez

Lorenzo Charles está en ese funesto ‘club’ de jugadores ACB fallecidos que aquí nos encargamos de recordar de vez en cuando. El hombre estuvo poco en la liga española, únicamente cuatro partidos al principio de la temporada 91-92 con el Ferrys Lliria, pero atesoró dentro de él un momento de gloria insuperable, el sueño de todo baloncestista: dar con una canasta un título a su equipo.

Fue en 1983, en la final de la NCAA entre el todopoderoso Houston de Clyde Drexler, Akeem (aún sin ‘h’) Olajuwon y Michael Young,entre otros, y North Carolina State, el equipo de Charles que, desde luego, no era favorito. Fue un partido igualadísimo, en el que los dos rivales apenas acertaron con la canasta en los últimos minutos.

Con 52-52 y faltando un par de segundos, Derek Whittenburg se vio obligado a lanzar desde ocho o nueve metros un tiro que se quedó cortísimo. Tan corto que, aprovechando un brutal despiste de Houston, Charles, muy atento, capturó el balón y, ante las narices del mismísimo Olajuwon, lo depositó sobre la bocina en lo que suponía el 52-54 definitivo. Locurón, claro. Aquí tenéis un resumen del choque.

Era su segunda temporada universitaria. En las dos siguientes floreció como un jugador útil, un ‘4’ musculoso y esforzado desde sus 2,01, aunque eso no le dio para un puesto muy allá en el ‘draft’ del 85. Seleccionado en el puesto 41 por Atlanta, solamente jugó una temporada en la NBA (3,4 puntos en 7,6 minutos), abocado a una carrera FIBA alejada de grandes escenarios.

En Lliria, que debutaba en ACB, apareció en 1991, supliendo temporalmente a Kevin Holmes (Wayne Robinson fue descartado en una prueba anterior). En sus cuatro encuentros no destacó demasiado a nivel numérico (10,3 puntos y 7 rebotes en 32 minutos) y, lo que es peor, el Ferrys los perdió todos. Aún le quedó cuerda hasta el 2001, cuando lo dejó con 38 años tras alternar las ligas sudamericanas con la CBA.

Tras su retirada, se empezó a ganar la vida como conductor. Al mando de un autobús sin pasajeros se estrelló fatalmente el 27 de enero del 2011 en una carretera interestatal. Charles era de Brooklyn, de ascendencia panameña, pero fue tal su vinculación a North Carolina después de su época universitaria que está enterrado en su capital, Raleigh, a escasos metros del que era su entrenador en la gran noche, Jim Valvano, fallecido en 1993.

“Era como un gran oso en la pista y fuera de ella, un chico maravilloso, maravilloso”, dijo Whitterburg, el hombre del triple a la desesperada que acabó en el mate de Charles. Otra estrella del equipo era Sydney Lowe, conocido en España por ser el primer entrenador que tuvo Pau Gasol en Memphis Grizzlies. “Sobre todo recuerdo su sonrisa. Siempre fue un buen tiempo. Siempre te hacía sentir que estaba emocionado por verte”, indicó.