Valeri Tikhonenko: ‘Tikhi’ habla desde Kazajistán

Valeri Tikhonenko: ‘Tikhi’ habla desde Kazajistán
Forum Valladolid (90-91).

Javier Ortiz Pérez

Una buena mañana me suena el móvil y sale un número raro y largo en la pantalla. “Bueno, lo cogeré, espero que no sea ninguna estafa de esas”, me dije. Cuando respondí, sorpresón: “Javier, soy ‘Tiki’, Valeri Tikhonenko. Te llamo desde Kazajistán. ¿Me has mandado un mail para una entrevista, no?”. Me quedé sin palabras.

El que está al otro lado del teléfono era uno de los jugadores más legendarios de la parte final de la antigua URSS, un mito, uno de los mejores tiradores europeos de siempre, oro en Seúl-88. En España le tuvimos en tres temporadas distintas con Forum Valladolid, Caja de Ronda y Magia de Huesca, desde 1990 a 1993. Y se estaba molestando en llamarme desde Astana, la capital kazaja, para charlar conmigo y contaros a vosotros qué tal le va, a 7.000 kilómetros de distancia, y qué se le quedó de su tiempo en España.

“¡Es mi segundo país! Es un sitio increíble. Voy todavía a menudo a Málaga, donde están tres de mis hijos. Uno de ellos tiene 15 años y está jugando en la cantera del Unicaja, así es que sigo mucho lo que pasa allí”, cuenta. Está hablando de Mark Tikhonenko, un chico todavía en categoría cadete que rebasa los dos metros de estatura. “No sé si va a conseguir ser profesional. Tiene todavía mucho que mejorar, pero posee cualidades”, afirma Valeri en un español bastante bueno. Los otros dos chicos también juegan.

‘Tiki’ recuerda con intensidad su primer equipo español, el Valladolid, por el hecho de compartir pista con un Arvydas Sabonis que volvía a ser él mismo tras superar sus lesiones y Juan Antonio Corbalán, que descolgó las botas para echar un cable en la capital del Pisuerga. “Dos tíos muy grandes”, resume. “Hice muchos amigos”, agrega.

De Málaga, elogia a Manolo Rubia, el entonces delegado del equipo. “Me ayudó muchísimo. Un hombre fantástico, y su familia también…”, apunta. “Otra persona estupenda fue Rafa Vecina. El año pasado paseaba por Barcelona con mi familia y me lo encontré de frente en la Plaza de España. Hacía muchos años que no le veía. ¡Nos dimos un abrazo enorme!”, cuenta. Fue la temporada en la que Ralph Sampson resultó un fiasco en Ciudad Jardín, aunque ‘Tiki’ también habla bien de él: “Era muy buen tipo”.

Huesca (92-93) supone un recuerdo muy duro para él. Cuando jugaba allí, su esposa murió por complicaciones en el parto de su hijo Ivan. Me resultó difícil preguntar por aquello: “No… Ya ha pasado el suficiente tiempo como para poder comentarlo. Fue muy complicado, pero la gente del club fue muy comprensiva conmigo, sobre todo su presidente (Antonio Riva). Pude levantar la cabeza”. Tras unos partidos de baja (en los que fue sustituido por su ex compatriota Rimas Kurtinaitis), se reincorporó al equipo.

Después de aquella campaña, regresó a lo que ya era Rusia (cuando se marchó era la Unión Soviética) y jugó hasta el 2000 entre el Spartak, el Samara y el CSKA, en el que ya había estado anteriormente. Como eran otros tiempos, no llegó a pisar la NBA, aunque hoy en día sí lo hubiera hecho, coincidimos muchos. Fue seleccionado en el ‘draft’ de 1986 por los Hawks con el número 157. Era un tirador finísimo, muy alto para jugar de ‘3’ (2,07), con mucha clase. 18,8 puntos en sus 104 partidos ACB.

Después pasó a los banquillos, incluyendo los del CSKA y la selección femenina rusa, y hace tres años fue reclamado por el BC Astana, en la capital de su lejano país natal, para dirigirlo desde los despachos. “Es otro tipo de trabajo que como jugador o entrenador. Estamos intentando levantar esto, haciendo muchas cosas, porque en realidad aquí en Astana no hay una gran tradición. Pero hace poco conseguimos llevar a 4.500 personas al pabellón, algo increíble. Tenemos que ir poco a poco, aunque queremos ir a competición europea dentro de un año”.