Xavi Vallmajó: El gran salto

Xavi Vallmajó: El gran salto
En el Casademont Girona.

Javier Ortiz Pérez

Preciosa la historia de Xavi Vallmajó. En el año 1997, tenía 22 años y jugaba para divertirse en el Adepaf Figueras, de Primera catalana. Había destacado en categorías inferiores, pero nunca había pisado el Valvi Girona, que era el proceso lógico para los chicos que brillaban a nivel provincial. Pero entonces, de buenas a primeras, le propusieron entrenar con el equipo que dirigía Trifón Poch y disputar la Liga de Verano de Alcoy. Allí se ganó un puesto y la temporada siguiente estaba en ACB como segundo base, con bastantes minutos. Se ‘fumó’ la LEB, la LEB-2 y la EBA, así, como suena.

Uno de los mayores saltos de la historia del basket nacional, por descontado. “Fueron quince días increíbles. Para mí fue… fue… la hostia, no encuentro otra palabra. A los 22 años tenía descartado dedicarme profesionalmente al baloncesto, pero todo cambió de repente. En Alcoy me salieron bien las cosas y a Trifón siempre le agradeceré que apostase por mí y además de la manera en la que lo hizo. Fue increíble. Desconocía todo del mundillo ese. No tenía ni representante cuando firmé. Y Trifón me decía que jugase como sabía, igual que lo hacía en el Adepaf”, recuerda ahora.

Fue el inicio de una etapa de nada menos que seis años en Fontajau con la etiqueta de base rompedor de partidos. 165 partidos y 11 minutos de promedio (3,5 puntos). En 2003 ya no contaron más con él y fue el momento de reinventarse en la LEB: Gijón, Palma, Lleida, Melilla y Los Barrios vieron a un Vallmajó diferente, más cerebral y director de juego. Casi siempre fue titular entonces. “En cierto modo fue lógico. Con 22 años tuve que empezar a aprender cosas que se aprenden con 16 o 17. Cerca de 30 ya tuve esa madurez para entender los partidos. Todavía me quedaba algo de físico, pero ya sabía leer mejor lo que pasaba en la pista”, analiza.

Por descontado que esa aventura le hizo “muy feliz”. “Me considero muy afortunado por lo que me ocurrió y cómo pasaron las cosas desde entonces. Además, no tuve problemas de lesiones y pude retirarme cuando quise”, apunta. Ese momento llegó al final de la campaña 2008-09, tras una brillante campaña en el que el modesto Los Barrios se quedó muy cerca del ascenso.

No obstante, Vallmajó tuvo un añito más en las pistas a nivel amateur con el Adepaf Figueres, el equipo en el que empezó, disputando la Copa Catalunya. “Tenía ilusión por cerrar el círculo de esa manera. Mi situación me lo permitía y además pude coincidir en el equipo con uno de mis hermanos, Edu”, señala. El menor de los tres, Jordi, también llegó a debutar en ACB e hizo su carrera en las categorías federativas. “Pero yo creo que Edu es el mejor de los tres”, asegura Xavi.

El ex base ha sido técnico de administración pública en el organismo que regula las vías verdes de Girona y ahora está pensando en emprender alguna iniciativa empresarial relacionada con el turismo. En esta está desvinculado del baloncesto, pero en las dos últimas temporadas ha dirigido a un equipo de chicas de categoría junior. “Me gustó ser entrenador, sí. No lo descarto para el futuro, pero este año necesitaba un poco más de tiempo”, cuenta.