Maurice Whitfield: El checo de Filadelfia

Maurice Whitfield: El checo de Filadelfia
Con el Akasvayu Girona 2007-08.

Javier Ortiz Pérez

Poco ha quedado del tiempo que pasó jugando Maurice Whitfield en España, primero 21 partidos con el Akasvayu Girona 2007-08 en ACB y después 14 con el Plus Pujol Lleida 2008-09. Amparado por su pasaporte checo, vino aquí con 34 años, después de haber pasado su mejor época, y tuvo un paso discretísimo, sobre todo en Girona.

Whitfield es un checo de Filadelfia. Encontró su lugar en el baloncesto en el país centroeuropeo después de pasar por Bolivia, la República Dominicana y Croacia. Llegó al Nymburg, que es probablemente el mejor equipo de los últimos años en la República Checa, y permaneció allí cuatro temporadas, desde el 2002 al 2006, ganando varias ligas. Eso le facilitó una nacionalización que a ojos del mercado le revalorizaba. Solo hay que ver que después pudo jugar en Rusia y en Grecia, justo antes de que el Akasvayu le reclamase. En el 2007 disputó por cierto el Europeo de España.

En una entrevista en el 2005 reconocía que su dominio del checo todavía debía crecer mucho y que era mejor “entendiendo que hablando”. Según contó, su nacionalización se produjo cuando un amigo suyo le dijo que ya era posible que la consiguiese por llevar un número determinado de años en el país. “Mis amigos juegan en el equipo nacional y yo decidí intentarlo también. Todo ha ido bien y estoy contento con eso”, añadió, asegurando que anteriormente ya había recibido la oferta de hacerse croata.

Era un base bastante fibroso de 1,86 no muy dado a mirar a canasta. De su tiempo en Fontajau, donde arribó iniciada la campaña, destaca de hecho que solamente hizo 25 tiros en 21 partidos. Bajos porcentajes. Pero, claro, tampoco tuvo muchos minutos: aproximadamente siete por encuentro. 0,7 puntos por choque.

La siguiente campaña ocurrió prácticamente lo mismo, aunque un peldaño más abajo, con el Lleida, donde logró un contrato temporal para acabar la temporada a partir de febrero. 3,3 puntos en 14 minutos y otra vez bajos porcentajes fue su balance como sustituto de Quim Colom.

Pese a todo, conserva una buena sensación cuando se le pregunta por España. “Fue una muy buena experiencia. Lo que más recuerdo de la competición es el mucho talento que había y lo peleados que eran todos los paridos”, responde.

Creo que Lleida fue su última estación deportiva. Volvió a Filadelfia, donde asegura que intenta sacar adelante varios negocios. “Le doy las gracias a los aficionados por el apoyo que siempre me mostraron”, apostilla.