Curro Ávalos: De Los Guindos al ‘marketing’ multinivel

Curro Ávalos: De Los Guindos al ‘marketing’ multinivel
En la final 94-95 ante el Barça.

Javier Ortiz Pérez

Ha costado mucho hablar con Curro Ávalos, siempre ocupadísimo con su trabajo en la multinacional ACN de llamado ‘marketing multinivel’. A menudo acude a dar charlas motivacionales en las que, asegura, emplea lo aprendido durante sus años en el deporte profesional. “La lesión que tuve y que me obligó a retirarme pronto fue lo mejor que me pasó, porque me obligó a luchar, a crear una actitud. Todo en la vida es actitud”, resume.

Ya digo que tardamos mucho en charlar, pero resultó provechoso. Es un buen orador, sin duda. Según me contó, cuando me cogió el teléfono estaba en Los Guindos, viendo jugar a su hijo Pablo en la misma pista malagueña a la que él llegó con 15 años procedente de su Córdoba natal. En la ciudad de los califas había destacado en un campeonato de Andalucía disputado en Cádiz y el entonces denominado Caja de Ronda estaba muy pendiente de todo lo que olía a talento por su zona. En Málaga se quedaría de por vida.

“Nací en Córdoba, pero hasta los 12 años viví en Santander. Es curioso, porque allí lo que hacía era natación, y llegué a ser plata en 50 metros libres en un Campeonato de España. Cuando volvimos a Córdoba, no había instalaciones y me metí en baloncesto en el Maristas. Al recibir el interés del Caja de Ronda no me lo pensé mucho. Me llamaba mucho la atención Mario Pesquera y también Fede Ramiro, que era mi ídolo”, recuerda.

Ávalos no era un base como Ramiro, más bien calificado de cerebral. Curro tenía mejores ‘patas’ y era más explosivo de cara al aro. Con esa generación de sabor local que hace poco fue homenajeada en el Carpena (Gaby Ruiz, Ernesto Serrano, Dani Romero, Nacho Rodríguez…) arañó la cumbre con el famoso ‘no triple’ de Michael Ansley en la 94-95, ya siendo Unicaja. “Perder la liga fue doloroso, pero fuimos capaces de pasar página, aprendimos mucho de aquello. Fue un punto de inflexión no solo a nivel de Málaga, sino nacional. Demostramos que un equipo que no era de los grandes podía ganar un título”, apunta.

Hacía buena pareja con Nacho Rodríguez. Compartían posición, pero también jugaban bien juntos. “Éramos dos tíos que suplíamos con garra otras carencias que podíamos tener”, resume. Pero su carrera acabó muy pronto, al contrario que la del titular. Con 26 años, tenía el cartílago de la rodilla totalmente destrozado y tuvo que pasar página por obligación. “Fue una decisión muy complicada, pero también era ya alguien muy maduro y supe llevarla. Pensé que simplemente se me abría otra puerta”, explica. Terminaban así 198 partidos ACB (todos en Málaga) con 4,5 puntos y 17 minutos como promedio.

Siempre positivo, llegó una época en la que trabajó como representante de jugadores y también ejerció como comentarista. Desde hace seis años está en el mundo de la venta directa, los últimos cuatro en ACN, que niega ser un sistema piramidal. “El ‘marketing’ directo es un modelo de distribución muy antiguo, del siglo XIX. De lo que se trata es de impulsar el boca a boca, eliminar a los intermediarios. Para llegar a miles de clientes hay que montar redes”, apostilla.