Pepón Artiles: Pepe más canarión

Pepón Artiles: Pepe más canarión
Gran Canaria 96-97.

Javier Ortiz Pérez

Nadie llama “José Carmelo” a Pepón Artiles, por mucho que sea su nombre de pila. “Me lo pusieron en Tenerife, siendo junior. Pepe y canarión, pues el resultado era Pepón, y con eso me quedé ya para siempre”, cuenta el protagonista, un tipo muy reflexivo, de los que ven más allá de la simple apariencia. Uno de los ex jugadores más interesantes y claros con los que me he topado. En principio iban a ser diez minutos y acabó siendo media hora de charla, de baloncesto y de la vida. Os transcribo un poco lo que hablamos (y se puede contar) este alero de 2,05 muy agresivo ante el aro rival.

Inicios. “Soy de Telde, pero me fichó el Cajacanarias con 18 años y entrenaba con el primer equipo. A mitad de la temporada 87-88 vinieron del Español a ver a otro jugador, pero me ficharon a mí. Lluis Cortés dijo que quien le había gustado había sido yo. Fue curioso que accedieron a mi traspaso a cambio de que Unipublic (dueño del Español) considerase una deuda que tenía el Canarias con ellos”.

Condenado a Primera. “En Barcelona solamente estuve medio año. Era un equipo maravilloso con chicos jóvenes de mucho talento, como Santi Abad, Edu Piñero… La siguiente temporada volví al Cajacanarias y jugué poco. Siempre digo que en la vida tienes suerte y mala suerte al mismo tiempo muchas veces. Me metieron en lo que antes se llamaba la ‘lista de intransferibles’ que me impedía jugar en ACB en otro sitio que no fuera Cajacanarias y tuve que ir a Primera B”.

Dominante en Huelva y Bilbao. “Estuve cinco años en la segunda categoría. En principio firmé por una temporada en Huelva, pero allí estaba bien y me ofrecieron dos más cobrando una pasta. Cuando terminó ese contrato, me sucedió lo mismo con el Cajabilbao. Tenía ofertas de pequeños equipos de ACB, pero la verdad es que ganaba más en Primera. En una liga de verano que fue en Andorra le gusté mucho a Boza Maljkovic y a Aíto y me dijeron que podía jugar más arriba, pero la oportunidad que hubo, con el Mayoral Maristas, no se concretó”.

Dos ascensos seguidos. “En Bilbao subimos en la 93-94, pero el club no pudo afrontar los gastos y desapareció. Había renovado dos temporadas y me quedé sin equipo. Me volví a Las Palmas, a la EBA de entonces, y conseguí ascender con el Gran Canaria. Por fin pude volver a la ACB. El primer año no jugué mucho, pero el segundo más. Cuando me quisieron renovar, me ofrecieron una miseria y me fui a Melilla a LEB, pero allí la cosa fue fatal. Teníamos un equipazo, pero había demasiada presión”.

Recta final en Portugal. “En la 98-99 se puso de moda entre los jugadores españoles irnos a Portugal. Muchos no teníamos sitio y las condiciones eran muy buenas y hasta pagaban en dólares. Llegamos a estar casi cien allí. Fiché por el Seixal, en la zona de Lisboa, y estuve a punto de volverme la segunda noche, pero me quedé cinco años, cuatro allí y otro en el Portugal Telecom. Me acuerdo cuando se murió Angelito Almeida, canario como yo. Jugué muy bien allí, es cierto, un poco más interior de lo que lo había hecho anteriormente”.

Nueva vida. “En el 2003 ya hubo muchos problemas con los cobros y demás y llegaron a deberme casi una temporada entera. Era el momento de regresar a Telde. Es una transición difícil. No podía seguir jugando porque al Seixal lo tenía denunciado y no me daban el transfer, así es que me salió una oferta de una empresa de temas inmobiliarios y la cogí. Enseguida me hicieron fijo… ¡a un cazurro como yo en los estudios! En ese tiempo, estuve a punto de jugar con 37 años en el Gran Canaria otra vez con un contrato temporal. Ahora tengo mi empresa también del mismo ramo. Es pequeña, con un par de empleados”.

Basket siempre. “Todo lo que tengo se lo debo al baloncesto. Siempre digo que te da unos grandes valores para toda la vida, sobre todo por el tema de competir. Ahora entreno a un grupo de chicos, tengo el título de primer nivel. Y mi hijo Alberto, un alero de 1,92 y 16 años, juega y ha estado en selecciones canarias. Tiene buen tiro”.