Clyde Mayes: Fortísimo en Manresa y Valencia

Clyde Mayes: Fortísimo en Manresa y Valencia
TDK Manresa (85-87).

Javier Ortiz Pérez

Sin duda Clyde Mayes es uno de los pívots más fuertes que haya jugado en España. Fueron las cuatro últimas temporadas de una larga trayectoria caracterizada por la dureza y un corpachón que era más difícil saltarlo que rodearlo. Quizás exagere, pero…

Mayes medía (y mide, supongo) 2,03, pero era un armario de tres cuerpos, de esos que hacen cundir el pánico cuando se ponen a bloquear. Su especialidad era sobre todo el rebote. Leyenda en South Carolina (recientemente entró en su ‘hall of fame’), fue escogido en el número 22 del ‘draft’ de 1975. Aquello era ser todavía un segunda ronda. En sus dos campañas NBA cambió tres veces de equipo y eso le empujó a buscar el éxito en Europa.

Entre Francia e Italia estuvo hasta 1985, cuando se incorporó al TDK Manresa. Él ya tenía 32 años. Los catalanes necesitaban a un pívot trabajador que compensase el perfil de Rolando Frazer, el panameño de gran predicamento ofensivo y algunas grietas en defensa. Mayes, sin permitirse ni una floritura, cumplió en sus dos temporadas en el viejo Congost: 21,6 puntos y 10,1 rebotes en sus 60 partidos. En la primera se proclamó mejor reboteador de la competición.

En 1987, en Valencia sabían que necesitaban solidez para intentar alcanzar la ACB de una vez por todas y le reclamaron. Ya había tenido una pequeña experiencia en Primera B con el Caja de Ronda. Con Orlando (no Rolando) Phillips como pareja de baile en el interior, Mayes cumplió con su misión en La Fonteta. Hace unas semanas trajimos aquí la historia de Phillips y cómo había sido reclamado por el Valencia Basket para que grabase un vídeo conmemorando los 25 años del ascenso. Mayes también lo hizo. Y sigue intimidando un poco.

Eso sí, la historia terminó ‘regular’. Los 36 años que tenía en el cuerpo cuando regresó a la ACB en la 88-89 le pasaron al fin factura y fue cortado después de siete partidos. Sus números habían dejado de ser su aval (12,7 y 7,5 rebotes), aunque en su puesto entró un Joe Cooper (viejo conocido en Granada) que tampoco lo hizo mejor. Los días de baloncesto de Mayes se habían acabado.

En estos años ha seguido estando cerca del baloncesto en distintos papeles, además de ser un miembro muy activo de la comunidad de Greenville, South Carolina. Ahora tiene 60 años y está al borde de la jubilación, pero sigue colaborando con la Upstate Circle of Friends en la que por cierto está otro histórico de las zonas en la liga española, George Singleton. Organizan distintos programas para niños y adultos, algunos de ellos relacionados con el deporte.

Eso sí, ha estado bastante parco en palabras cuando le he contactado: “Hace demasiado tiempo como para escribir de ello. Con Valencia subimos a la primera division y en el TDK también tuvimos grandes momentos”.