Mario Fernández: Vivir con el baloncesto

Mario Fernández: Vivir con el baloncesto
CAI Zaragoza.

Javier Ortiz Pérez

Mario Fernández vivió la desgracia de lesionarse de gravedad cuando estaba en la cumbre de su carrera deportiva. Era un base muy inteligente y gran defensor que hubiese merecido alargar más su permanencia en las pistas. Pero ese dolor ya se lo va quitando, centrándose en actividades como ser comentarista de ‘Conexión Baloncesto’ en Teledeporte. Se ve que tiene una sensibilidad especial, como vosotros mismos detectaréis leyendo esto que nos ha escrito en plan autobiografía.

“Antes de nada, me gustaría dar las gracias a Espacio Liga Endesa por la oportunidad que me brinda de mostrar la cara menos visible de mi vida deportiva. Con el paso de los años, uno aprende que lo importante no es el camino en sí sino quienes te acompañan en el trayecto.

Escribiré sobre mi experiencia dentro del mundo de la canasta, pero por encima de todo, intentaré rendir tributo a las personas que han hecho posible de mi sueño una realidad. Quien lea este escrito y le llegue al corazón, se dará por aludido sin la necesidad de nombrarle.

Mi etapa formativa la empecé con 6 años jugando en el colegio SA.FA Sant Andreu. Con los amigos de pupitre que aún sigo conservando. Recuerdo que el primer día de clase después de las vacaciones de verano, nos pasaron el listado de actividades extraescolares y casi todos nos apuntamos a baloncesto. ¿Por qué? Imagino que por puro efecto mimético. Cada uno hacia lo que el de al lado quería… ¡pero de esta forma más inocente llegamos a ser campeones de Barcelona! De ahí pasé al S.E.S.E, mi primer club como tal: pabellón, vestuarios, suelo de parqué, etc. ¡Seguía siendo un niño, pero me sentía grande! Y a los 10 años, sin apenas ser consciente de lo que significaba, me fichó el Barça. Imposible describir en palabras la satisfacción que aquello supuso. Hasta las 18 pude disfrutar de una formación baloncestística digna de profesionales.

Pero como todo sueño, tocaba despertar... aunque lo mejor estaba por llegar! A los 19 años entré de lleno en el mundo profesional. De la mano del Calpe pude vivir en primera persona lo que era la LEB-2. De ahí al Aracena, donde aprendí que para jugar hay que saber sufrir y esperar tu momento sin que eso te lleve a la desesperación. Después pasé al Menorca Bàsquet, una isla que vibraba al máximo con los resultados del equipo y con el que conseguimos subir a la tan ansiada ACB. Y para proyecto, el del CAI Zaragoza. Siempre me sentiré en deuda con la afición por no devolverles lo que tanto merecían: el ascenso. El siguiente paso fue recalar en Gran Canaria, un sitio que llevaré grabado a fuego en mi corazón por y para siempre. Finalizada esa etapa, fiché por Joventut de Badalona. Un club de baloncesto en grado superlativo que supone muchísimo más que eso. Y ya por último, el CB Granada. Una ciudad y un club (ahora desaparecido) que supieron acompañarme en este difícil trago de la temida transición. Una transición que me llevó de las pistas a las todavía largas horas de recuperación.

Y no quisiera olvidar lo que supuso el verdadero regalo deportivo de mi vida: acudir como invitado a la Selección Española en el verano del 2007. Hay veces que abusamos de ciertas palabras y expresiones, pero en esta ocasión no me queda otra que agradecer a todas las personas que hicieron posible esa utopía. Para llegar a estas cotas, son muchos esfuerzos silenciosos e invisibles los que te aúpan a conseguirlo. ¡¡¡GRACIAS!!!

Gracias a Dios puedo vivir de mi pasión, formando jóvenes como Director Técnico del CB Mollet, iniciando proyectos con los “viejos rockeros” de Nuevo Basket y como comentarista de Teledeporte (TVE) en Conexión Baloncesto. Aunque hay veces que lo disimulo con cierta naturalidad, cada día necesito mi dosis de baloncesto…

Hace ya unos cuantos años que empecé en esto y cada día soy más consciente de que el baloncesto es como la salud, lo quieres cuando lo tienes pero lo amas cuando lo echas en falta. El compromiso moral que cada uno adquirimos en nuestro proyecto de vida no viene ligado con el dinero ni el reconocimiento público sino por el deseo irrefrenable de estar en sintonía con aquello que más deseas en tu interior.

Yo no dejo el baloncesto, deseo que vosotros tampoco. ¡Hasta pronto, amigos!”.