John Ebeling: Longevo y fiable (excepto Badalona)

John Ebeling: Longevo y fiable (excepto Badalona)
Granada 90-91.

Javier Ortiz Pérez

Eficacia y honestidad. Son las dos palabras que definen probablemente a John Ebeling en su paso por España. Un ‘4’ posiblemente no muy espectacular, pero sí insistente al máximo en sus virtudes, sobre todo centradas en ver muy grande el aro y en correr el contraataque. Sus cuatro campañas en la ACB (Granada, Granollers, Murcia y Joventut) se saldaron con unos números más que notables: 17,9 puntos y 7,6 rebotes en 35 minutos, aunque quedase un poco el borrón de sus decepcionantes meses como verdinegro.

Ebeling se hizo grande en el baloncesto europeo en Italia, adonde acudió en 1982 tras no acceder a la NBA (101 del ‘draft’ de aquel año por Detroit). En la Lega permaneció seis campañas, más una en Suiza, antes de aterrizar en la ciudad de La Alhambra en la 90-91, donde fue partícipe de una de las grandes hazañas de la historia de la competición. Llegó como sustituto de Herb Blunt.

Recuerdo con especial cariño el tema porque fue la primera vez que escribí para ACB.com, creo que en 2006: cómo el denominado Puleva Granada remontó un 2-0 desfavorable ante el Cajabilbao en unos ‘playoffs’ de permanencia. Fue el primer precedente de una estadística muy escasa en los 30 años de competición. Me apoyé en el relato de Ebeling para recordarlo.

“Recuerdo perfectamente que iba en mi coche y que paré a echar gasolina. El empleado me dijo que íbamos a bajar y yo le respondí que alguien bajaría, pero que no sería el Granada”, contó entonces. Cajabilbao había vencido en los dos primeros partidos en La Casilla, pero el Puleva respondió con otras dos victorias en su pabellón. En el quinto y definitivo, en la capital vizcaína, los andaluces dieron la sorpresa (85-88) y mandaban a su oponente a una lona de la que ya no se levantarían en su historia. Ebeling consiguió en aquellos cinco encuentros 25, 23, 27, 34 y 29 puntos. “La gente en España me trató siempre muy bien y lo que ocurrió en Granada fue realmente increíble”, apunta.

De ahí pasó a Granollers y a Murcia, donde también cumplió con creces, sobre todo porque también salió triunfante de otra eliminatoria a vida o muerte para salvarse, en esta ocasión ante el Forum Valladolid. De su etapa ‘pimentonera’ habla más específicamente en esta entrevista en Basketme.

Llama la atención la serie de elogios que le dedica al técnico Josep Maria Oleart, que le convenció para que empezase a tirar más de fuera, sin postear tanto. Fue su técnico tanto en Granollers como en Murcia. Eso, argumenta, alargó su carrera al preservarle más físicamente.

Su final en España no fue bueno. En la 94-95 fue fichado iniciada la campaña por el Joventut en una temporada muy complicada y floja en cuanto a resultados. Él mismo reconoce que fue el mayor error de su trayectoria deportiva: “no estaba en condiciones”. Sus medias anotadoras se redujeron aproximadamente a la mitad (9,4 puntos).

Regresó a Italia, donde había conocido a su mujer, y prolongó espectacularmente su paso por las pistas: su último equipo registrado, el Triboldi Toresina, es de la 2004-05, aunque fuese en plan ‘amateur’. Tenía 45 años y ya colaboraba con una agencia de representación de jugadores.

En el país transalpino, donde tuvo nada menos que cinco hijos con su esposa italiana, continúa. Desde el 2011 al 2013 fue director deportivo del Scavolini de Pésaro y ahora ejerce como ojeador de competiciones europeas.