Serguei Bazarevich: Ruso letal

Serguei Bazarevich: Ruso letal
En el Cáceres (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Media temporada de Sergei Bazarevich en España supo a poco, definitivamente. Le tuvimos en Cáceres iniciada la campaña 94-95, sustituyendo a Nebojsa Ilic, y dejó la impronta de su enorme-enorme-enorme clase. Era un base poseedor de un talento ofensivo brutal, con una mano demoledora y una decisión de cara al aro que se ha visto en pocos jugadores en España.

El club extremeño encontró un ‘chollo’. Entonces era el mejor jugador ruso tras la desmembración da URSS (dos platas en Mundiales y otra en un Europeo) y como desafío personal había fichado por los Atlanta Hawks, que le habían dado poco tiempo en pista. Cuando salió de allí a los pocos meses habiendo cobrado el contrato íntegro, necesitaba ponerse en el mercado en una gran liga. Podía hacerlo a un precio bajo ya que ya ‘había hecho el año’. Y Cáceres, que tenía a Ilic lesionado de pubis y no acababa de recuperarlo, estuvo despierto, aunque ya tenía a dos buenos bases, Jordi Soler y David Brabender. Pero una oportunidad es una oportunidad.

Con ese bigotito y ese porte marcial con reminiscencias soviéticas, Bazarevich fue un poco a su bola. Trajo un cochazo (un Corvette verde), hablaba un inglés como máximo regular y se adaptó difícilmente a un país que desconocía bastante. Sin embargo, eso no se resintió en sus números: 19 puntos y 2,9 asistencias en 34 minutos, sacando al Cáceres de las últimas posiciones en las que andaba metido. Eso sí, el ‘precio’ fue cabrear a Soler y Brabender, que vieron comprometidos sus ‘status’. Ambos renunciaron a continuar la siguiente campaña, lo mismo que, como ya se esperaba, Bazarevich, que en lo sucesivo pilló buenos contratos en Grecia, Italia, Turquía y en su propio país. Pese a que acabaría consiguiendo el pasaporte comunitario en el país heleno, que luego se demostró que era falso, no se volvió a escuchar que tuviese opciones de volver a la ACB, así es que habrá que conformarse con aquellos 14 partidos.

Tras retirarse en el 2004, empezó una prometedora carrera en los banquillos que ahora le tiene en el Samara. Hace un par de años regresó a Cáceres para disputar un amistoso y le estuve entrevistando. Su inglés sigue siendo mejorable, supongo que como el mío, que conste. “Tengo muy buenos recuerdos de aquel tiempo. Fue un momento importante para mí y Cáceres me ayudó. Solo estuve medio año, pero me pareció una buena ciudad. También teníamos un buen equipo. Le ganamos al Real Madrid y al Tau Vitoria. Tuvimos momentos brillantes y creo que ayudé en lo que pude, en lo que me pidieron. Es interesante volver y quizás ver otra vez a gente con la que estuve aquel tiempo”, dijo.

Además, reflexionó sobre su nuevo papel haciendo referencia al técnico que tuvo en Cáceres: “Es muy distinto ser entrenador que jugador. Ahora tengo mucha más responsabilidad. Cuando juegas, solo tienes que preocuparte de ti mismo. Cuando entrenas, de todo el mundo. Pero es un buen trabajo, me gusta. En Cáceres tuve a Manolo Flores. Es un gran hombre del que aprendí”, declaró.

Lo dicho, un ‘jugón’.