Rubén Ariel Scolari: Argentino pionero

Rubén Ariel Scolari: Argentino pionero
En acción con el Murcia 89-90 (Foto: Nuevo Basket).

Javier Ortiz Pérez

La tercera nacionalidad más frecuente en la historia de la Liga, después de la española y la norteamericana, es la argentina. Muchos han sido los jugadores llegados aquí desde La Pampa, pero a quien traemos hoy aquí atesora un dato especial: Rubén Ariel Scolari fue el primero en ocupar plaza de extranjero, allá por la campaña 90-91.

No hace falta recordar que en aquel tiempo no había comunitarios. Los únicos argentinos que habían sido alineados en España fueron los nacionalizados Juan Domingo de la Cruz y Ricardo García. Con Scolari la intención era la misma: era un pívot de mucho prestigio en su país y el Murcia le fichó en 1989 para que jugase en Primera B como extranjero al tiempo que impulsaba su pasaporte español, un proceso bastante lento.

Aquella 89-90 no la concluyó en el equipo, sustituido por Mike Phillips, y fue la famosa campaña en la que otro argentino, Esteban Pérez, actuó como español en el ‘playoff’ de ascenso ante el Obradoiro, con las consecuencias conocidas. Sin embargo, el club seguía confiando en ‘Scooby’, como es conocido en Argentina, y, a la espera de completar los trámites burocráticos, le mantuvo bajo su disciplina.

El momento histórico llegó cuando Mark McNamara se lesionó y Scolari fue dado de alta únicamente para disputar 20 minutos ante el Ourense (6 puntos y 7 rebotes). Era la jornada 30 y ya no volvería a jugar. Su nacionalización no se completó y regresó a Argentina, donde volvió a ser un pívot importante en la liga y en la selección previa a la ‘generación dorada’.

Según cuenta, “el recuerdo que me dejó mi paso por Murcia fue muy grato. En aquella época la liga era muy diferente a la que es hoy en día. De todos modos, había cuestiones organizativas diferentes y mejores a mi país en esos años”.

Sobre su estilo, comenta que “era de los pívots que me fajaba, que luchaba a morir por cada balón como si fuese el ultimo. Mi mano no era prodigiosa, aunque si hacía falta anotar, lo hacía, pero prefería asistir o bloquear que jugar para mí”.

Su vida actual la define como “simple”. “Me dedico a la pintura de casas, edificios y demás en Bahía Blanca”. Eso sí, no ha dejado del todo el baloncesto: “juego en torneos de veteranos (hasta el año pasado lo hice en el torneo local de Bahía) y con 47 años me puedo dar el lujo de seguir practicando deporte”.

“Quería aprovechar este medio para saludar a toda la gente de Murcia que tan bien me han tratado siempre que allí he estado”, destaca.

Después de Scolari ha habido muchos argentinos que han venido a España, pero muy pocos que hayan ocupado plaza de extranjero. De los pocos que ahora me vienen a la mente, un jovencísimo Luis Scola cuando estuvo cedido por el Baskonia en Gijón y Rubén Wolkowyski en el propio equipo vitoriano.