Michael Bradley: Cumplió en Donosti

Michael Bradley: Cumplió en Donosti
Con el Bruesa ante el Fuenlabrada.

Javier Ortiz Pérez

No fue hace mucho cuando tuvimos por aquí a Michael Bradley, primero completando una temporada en el Gipuzkoa Basket 2006-07 (entonces Bruesa) y después haciendo una sustitución en el Granada 2007-08. Un pívot blanco de buena planta (2,08) y sobre todo orientado al ataque. Buen reboteador y defensor ‘mejorable’, en sus 38 partidos en España promedió 11,5 puntos y 7,4 rebotes en 24 minutos. En general se puede decir que cumplió.

Bradley trajo consigo una carrera NBA de muchos equipos y poco protagonismo. Quizás le faltó algo de dureza y tampoco tuvo suerte con las lesiones. Elegido en el ‘draft’ por Toronto con el número 17 en el 2001, entre los Raptors, Atlanta, Orlando, Sacramento y Philadelphia vivió cinco campañas en total, pero solo 173 partidos y 2,8 puntos y 2,6 rebotes de media en 11,7 minutos.

En San Sebastián vivió su primera experiencia europea en busca de mejor fortuna, y de hecho llegó a ser reclamado en plazas bastante grandes como las del Zalgiris y el Alba de Berlín, pero en ninguno de los dos sitios le fue bien. Acabó sus días como jugador en la exótica liga danesa en el 2010, dando paso a una nueva vida como entrenador que todavía está en su fase inicial como entrenador de un equipo de ‘high school’ en Cincinnati (Ohio), los Silver Knights de la Summit Country Day School. “Hemos ganado el campeonato estatal hace dos años y hemos formado a dos jugadores que van a tener becas deportivas en la universidad. Mi balance en este tiempo es de 71 victorias y 7 derrotas”, cuenta, destacando que le gustaría entrenar fuera de su país y, por descontado, en la Liga Endesa. Para posibles clubs interesados me permite que pase su contacto. Incluso estaría dispuesto a ejercer como asistente.

Junto con su esposa, la ex tenista Ellen Bradley, gestiona tres centros de yoga en la zona de Cincinnati. “Tenemos tres preciosas niñas además, así es que es fácil imaginar lo ocupado que estoy”, añade.

Según afirma el propio Bradley, disfrutó mucho en San Sebastián. “Fue una gran experiencia jugar para el Bruesa y en el ACB. Mi mujer y yo conocimos muchos buenos amigos y el equipo era muy agradable. Nos divertíamos mucho juntos y también trabajamos bastante”, apunta. No hay que olvidar que Porfirio Fisac era su entrenador.

“Nos encantó el estilo de vida en España. La siesta (sic) se convirtió en parte de mi rutina diaria y la comida era fabulosa. Cualquier problema que teníamos había gente dispuesta a solucionarlo y siempre me sentí bienvenido. España es un bonito país y me gustaría volver pronto”, apostilla.