Pepe Palacios: ¡Presidente futbolístico!

Pepe Palacios: ¡Presidente futbolístico!
En el TDK Manresa.

Javier Ortiz Pérez

En estos más de 700 personajes que llevamos entre RetroACB y Espacio Liga Endesa se pueden leer todo tipo de historias sobre a qué se dedican los antiguos jugadores de la liga. La de hoy es única en el sentido de que nunca hasta ahora nos habíamos topado con alguien… ¡que presidiese un club de fútbol! Se trata de Pepe Palacios, un buen alero de los 80 que brilló sobre todo en Manresa y Málaga y también tuvo un añito en el Barcelona.

Palacios se formó en la cantera azulgrana, pero necesitó irse del club para prosperar. Su trienio manresano entre 1984 y 1987, con un ascenso de categoría incluido, fue más que notable. Era un tipo muy intenso en defensa con algunas cualidades ofensivas, lo que le sirvió para ser repescado por Aíto en la 87-88. En ese regreso se encontró con la consabida competencia de Epi, Sibilio y también Kenny Simpson y, aunque logró una Liga, una Copa y una Copa Príncipe de Asturias, volvió a marcharse en busca de minutos, esta vez al Caja de Ronda, donde estuvo otras tres temporadas aceptables.

“El propio Aíto me llegó a decir que lo mejor y lo peor que hice fue volver al Barça. Mi progresión se cortó aquel año, porque en Manresa creo que lo había hecho realmente bien. Luego en Málaga me parece que todo fue muy discontinuo. Si tenías un tobillo tocado, salías del equipo y te costaba volver a entrar”, recuerda. Sí, se refiere a la época en la que el Caja de Ronda de Mario Pesquera tenía cuatro jugadores fijos (Fede Ramiro, Joe Arlauckas, Ricky Brown y Rafa Vecina) y el quinto puesto se lo disputaban Palacios, Jordi Grau y Pepe Blanco. No había rotaciones.

Después de aquello, apuró su tiempo en el basket en Hospitalet y Montcada y se preparó para la vida laboral. Es licenciado en Educación Física e hizo la maestría en fútbol, lo que le acercó a ese deporte en el que ahora emplea parte de su tiempo. Por las vueltas que da la vida, acabó como presidente del Atletic Sant Just Desvern, radicado en la localidad cercana a Barcelona, en el Baix Llobregat. Su equipo más representativo está en la Tercera catalana.

Obviamente, no ha olvidado la canasta y el tiempo que disfrutó dentro de ese mundillo. “Del baloncesto echas de menos la adrenalina, las sensaciones de jugar un partido. Por ejemplo, fue increíble jugar en la Copa de Europa con el Barcelona en Salónica, con el ambiente que había allí. Eso te enseña a trabajar en equipo, a redoblar los esfuerzos”, recuerda. También apunta que una clave suya como jugador era tener confianza: “Cuando me sentía bien en ese sentido, era potente, rápido, intenso. Tenía mucho ritmo”.

En total fueron 186 partidos ACB en siete temporadas con un promedio de 6,4 puntos en 21 minutos. A nivel estadístico también llama la atención el hecho de que, siendo alero, apenas lanzaba de tres puntos: 0,8 por partido (por 4,2 en tiros de dos).

Profesionalmente, en la actualidad trabaja para una empresa que gestiona un edificio de apartamentos turísticos en Barcelona. Antes fue dueño de Infinurba BCN, también en el mismo