Anthony Frederick: La doble maldición

Anthony Frederick: La doble maldición
Luchando por un rebote con el Madrid ante el Joventut.

Javier Ortiz Pérez

Hoy toca recordar a un jugador que nos dejó. Anthony Frederick falleció el 29 de mayo del 2003 en Los Angeles. Lo que se publicó en aquel momento es que sufrió un ataque al corazón mientras conducía su coche por las calles de Los Angeles. Tenía solamente 39 años.

Forma parte del mundo de las casualidades, pero lo suyo también engrosa una doble maldición baloncestística. Para empezar, fue elegido en el ‘draft’ de 1986, el mismo en el que estaba incluido como número 2 Len Bias (fallecido por sobredosis mientras lo celebraba) y varios jugadores más que tuvieron serios problemas con las drogas o las lesiones (Chris Washburn, William Bedford, Roy Tarpley…). Otro de ellos murió recientemente, Kevin Duckworth, ex ‘center’ de los Trail Blazers. Aunque no todo fue malo: también fue el año de Arvydas Sabonis o Dennis Rodman.

Frederick fue escogido en el número 133 por Indiana Pacers, con los que disputó 46 encuentros la temporada antes de fichar por el Real Madrid, que fue la 89-90… Probablemente la peor de la historia de la sección de baloncesto por la muerte de Fernando Martín en accidente de tráfico.

El alero norteamericano había llegado con la competición empezada en sustitución de Ben McDonald. Su rendimiento no fue malo, pero se vio ensombrecido por un escenario muy triste. De hecho, y proporcionando bastante espectáculo, sus números pintaron bastante bien (17,7 puntos y 6 rebotes en 32 minutos), incluyendo un tope de 33 puntos, pero el equipo no ganó nada. Es fácil imaginar lo aturdido que tuvo que sentirse el hombre durante aquellos meses en Madrid, cuando vivió la muerte de la estrella del equipo justo cuando él llegaba.

Después de aquello, Frederick estuvo un par de temporadas más en la NBA (Sacramento y Charlotte), aunque sin muchos minutos, y volvió a Europa (Italia, Grecia y Francia), con alguna escala en la CBA. Quizás no quiso regresar a España para pasar página sobre aquellos meses a principios de 1990. El caso es que siguió jugando hasta 1999.

Hace unos meses, en su famosa entrevista en Jot Down, Chechu Biriukov contó una anécdota suya y habló un poco sobre él… y su novia: “A Anthony Frederick su primer partido le tocó jugar en la cancha del Aris de Salonica. Salimos a hacer el calentamiento, nosotros ya sabíamos el percal y saludábamos con una toalla cerca de la cabeza por si acaso, protegiéndonos un poquito. Pues yo no sé si sabéis cómo eran las monedas de 50 dracmas; eran como las de cincuenta pesetas de Franco. Y él salió, ¡hola, hola!, y le metieron una hostia que se quedó flipado. En Estados Unidos era impensable. Le hicieron una brecha de siete puntos. Y él, ‘joder, si no hemos empezado a jugar todavía’. Pero ganamos aquel partido y jugamos muy bien, además. Él no era mal jugador, individualista, pero no estaba mal. Tenía una novia guapísima, una sudamericana con una mezcla de sangre india, negra, joder, qué guapa. Te quedabas pensando cómo la naturaleza podía haber creado algo así. Se perdió un poquito con él porque era muy feo, eso sí, pero bueno”.