Jordi Homs: ‘Adoptado’ en Aragón

Jordi Homs: ‘Adoptado’ en Aragón
Con el Joventut.

Javier Ortiz Pérez

Hoy se asoma a esta ventana Jordi Homs, uno de los jugadores más bajitos de la historia ACB (1,72). Disputó la ‘liga del cambio’, la 83-84, con el Huesca, promediando 30 minutos en pista. Nació y se formó en Cataluña, pero se quedó a vivir en Zaragoza. Él mismo ha sido tan amable de narrarnos su propia historia en primera persona en lo que es uno de esos relatos de pasión por el baloncesto que de vez en cuando tienen cabida aquí.

“Mis inicios en el basket fueron en los benjamines del colegio Sagrada Familia del barrio de Horta en Barcelona, curiosamente colegio de grandes jugadores de balonmano, Valero Rivera entre otros. Nos reunimos una generación de extraordinarios jugadores entrenados por Pedro Pérez Cayuela, qué grande, consiguiendo dos títulos de campeones de España en categoría infantil y cadete.

Con trece años entré en las categorías inferiores del Barcelona, donde viví mis mejores años con unos entrenadores de lujo: Tadeo, Nolist, Buscató y compañeros fabulosos como Lomas, Solé, Subías, Tarín, Pagés y un largo etcétera, ganando los campeonatos de España juvenil y junior.

Mi primer año junior recalé en el Joventut de Badalona alternándolo con el primer equipo. Inolvidable experiencia con jugadores como Moka Slavnic (un genio), Santillana, Margall, etc. Volví al Barcelona y también tuve la suerte de alternar junior con el primer equipo por la lesión de Javi Lomas, el mejor base que he visto. Ganamos la copa del rey en el Ferrol. En ese equipo estaban Epi, Solozábal, Sibilio, De la Cruz…

Tras un año en el Pineda de Mar, con Salva Maldonado de ‘compi’, toca la mili y me toca premio gordo: HUESCA. Qué mejor sitio: tres ascensos en cuatro años, con una afición que abarrotaba el pabellón cada partido y una ciudad (45.000 habitantes) entregada con su equipo. Fueron unos años inolvidables. Muy a mi pesar, tuve que dejar Huesca y seguí jugando en Burgos, Andorra y finalmente y como despedida Murcia, donde me reencontré con mi inseparable compañero de fatigas Subías y con un entrenador muy grande, Felipe Coello.

Ya había iniciado por entonces un proyecto empresarial que me generaba más expectativas de futuro que el basket y a los 26 años dije hasta aquí.

Continué jugando seis años a nivel inferior en Monzón con Guillermo Huguet de entrenador, un personaje irrepetible, y posteriormente partidos de veteranos.

Actualmente, mi trabajo en mi empresa Homsa Sport, donde cuento con las concesiones del CDM Siglo XXI y CDM José Garcés, y el pádel, en el que soy campeón de Aragón de Veteranos, no me permiten seguir el baloncesto como me gustaría. Mantengo mi abono del CAI Zaragoza y siempre me quedará la espinita de haberme dedicado como entrenador, pero no se puede llegar a todo”.