Pat Burke: Durísimo irlandés

Pat Burke: Durísimo irlandés
Con el Baskonia ante el Madrid.

Javier Ortiz Pérez

Espectacular personaje Pat Burke, uno de los pívots comunitarios más rentables de entre los llegados a España tras la apertura de la fronteras. Burke es americano, pero haber nacido en Irlanda le convirtió en muy valioso. Era uno de esos jugadores duros, a los que no les importaba su desgaste personal como célula si era para darle vigor al organismo.

Como tantos otros, fue un gran hallazgo del Baskonia, que se lo trajo en 1997 recién salido de la universidad de Auburn. Automáticamente se convirtió en un jugador muy importante para Sergio Scariolo, aunque no pudo completar su notable temporada ganando el título liguero. La derrota en la final ante el TDK le escoció, y mucho, a nuestro protagonista, como ya veremos.

Después de aquello, hizo mucha pasta en Grecia (donde ganó una Euroliga con el Panathinaikos) y tuvo una segunda etapa española entre Gran Canaria y Real Madrid, al que ayudó decisivamente para llevarse la liga 2004-05. En 123 partidos en España promedió 8,4 puntos y 5,1 rebotes en 21 minutos.

Después, y con 32 años, protagonizó un veterano debut en la NBA en los Phoenix Suns del ‘run and gun’ de Mike D’Antoni, Steve Nash y cía. Su papel era marginal, pero se convirtió en un favorito de la hinchada, que le reclamaba para que lanzase uno de sus triples cuando los partidos estaban decididos. Khimki (2007-08) y Prokom (2008-2009) fueron sus últimas estaciones.

El tipo ha estado encantador cuando le he contactado vía Facebook. Esto es lo que nos cuenta de su pasado y su presente:

“Recuerdo bien el tiempo que pasé en España. Mi primer año como profesional fue en el Taugrés. El equipo estaba lleno de grandes jugadores que eran también grandes personas. Fue un gran sacrificio para mí, algo novedoso cosas como entrenar dos veces al día y que me dijesen cómo tenía que vestir y qué tenía que comer. Para un adulto es algo muy raro que le digan cuándo se tiene que ir a la cama a dormir. Con ese sacrificio, el equipo se unió mucho. Es más fácil pelearte por tu familia/equipo cuando estás compartiéndolo todo en la pista y fuera de ella.

Fue muy duro perder las finales aquella temporada contra Manresa, y además del modo en el que ocurrió. Uno de los momentos más inolvidables de mi carrera. Tuve la suerte de ganar seis títulos a partir de entonces, pero no dejo de recordar el sentimiento que tuve cuando perdimos aquel último partido. Me hizo pensar que no quería volver a sentirme así nunca.

Ahora estoy muy emocionado con mi papel actual en el baloncesto, vinculado con los jóvenes. Abrí un centro de entrenamiento en Orlando y creé un programa que enseña a los niños liderazgo y trabajo en equipo a través del deporte. El nombre del programa es HOOPSLife ™. No hay muchos programas y escuelas que enseñen capacidades para la vida a los niños y que además lo hagan a través de la diversión y la lucha por mejorar. El nuestro dura doce semanas e incluye temas como la comunicación, las emociones…

La idea es simple: un equipo de baloncesto es como una familia, así es que tu familia es como un equipo. Cada miembro tiene un papel y debe cuidar de que todo se mantenga en armonía.

Un jugador de baloncesto tiene que tomar sus responsabilidades en la cancha para ayudar al equipo: bajar a defender, rebotear, no tirar todos los balones que le lleguen a las manos… En la vida, las personas deben cuidar de su papel en la escuela y en casa con una buena actitud.

El programa HOOPSLife está teniendo estupendos testimonios de los padres, de cómo los niños están adquiriendo confianza en sí mismos, variando sus comportamientos, afrontando la vida de forma diferente.

Está siendo una extensión de lo que mi carrera me enseñó, ¡especialmente de los años que pasé jugando en Europa! “.