Nando Vicario: ‘Fisio’ en Galicia

Nando Vicario: ‘Fisio’ en Galicia
Con el Cáceres.

Javier Ortiz Pérez

A Fernando Vicario le vi crecer en mi mismo colegio en Cáceres. Era entonces ya un jugador que destacaba y que finalmente acabó construyendo una carrera bastante sólida en categorías federativas. En ACB no tuvo sin embargo demasiadas oportunidades: 15 minutos en total en cuatro encuentros de tres temporadas distintas (95-96, 96-97 y 97-98), siempre en el equipo de la ciudad. Pero mejor que nos lo cuente él directamente.

“Nací en Cáceres el 23 de marzo de 1976. Desde el verano del 99 en Santiago de Compostela, pero muy muy cacereño. Comencé a jugar al baloncesto en mi querido colegio San Antonio de Padua desde edad mini, pasando por todas las categorías del club hasta llegar a senior. Muy buenos recuerdos de entrenadores y compañeros. Mi primer año senior pasé a formar parte del Cáceres CB coincidiendo con el boom del baloncesto en la ciudad. La primera experiencia con la plantilla ACB fue al año siguiente cuando vino a buscarme Ñete Bohigas a la pista de al lado para que les echara una mano. Desde ese día fui un asiduo en los entrenamientos. El debut llegó la siguiente temporada en un partido en casa contra Gijón. El corazón empezó a acelerarse cuando veía que las diferencias en el marcador aumentaban y la posibilidad de jugar crecía. Jugué los dos últimos minutos y todo salió como se sueña, pase de Jose Paraíso y triple. Con mi padre en la grada, un montón de amigos y en mi ciudad.

Los siguientes años la continuidad en el equipo no fue buena y decidí salir de la ciudad para seguir creciendo como jugador. El primer destino fue Melilla, inmejorable año colectivo y bastante aceptable a nivel personal, sobre todo al final de temporada. A partir de ese verano llegué a Santiago, cinco temporadas en el Rosalía y vuelta a Cáceres para cerrar mi carrera como profesional. Decidí que era el momento de hacer algo más productivo a largo plazo y me matriculé en la universidad. Tres años en Madrid formándome como fisioterapeuta, sin dejar de matar el gusanillo del baloncesto, y vuelta Santiago. Comencé una nueva vida profesional como fisioterapeuta y rápidamente el baloncesto estuvo en ella. Formé parte de la primera temporada del Obradoiro en su vuelta a la ACB. Fue algo extraño volver a formar parte de un equipo profesional ya que esta vez no era como jugador y más aún cuando en la platilla había jugadores que años antes habían sido rivales míos en la cancha (Tuky Bulfoni y Mike Higgins). La experiencia fue fantástica, inolvidable, mucho mejor que como jugador, ya que los tres años que estuve en la plantilla del Cáceres en la ACB era muy joven y no los supe disfrutar como hubiera hecho ahora.

El resto de mis años como profesional, Melilla, Santiago y vuelta a Cáceres, sí que los disfruté mucho. Anécdotas imborrables, amigos para siempre y experiencias que me han ayudado y lo seguirán haciendo para toda la vida”.

Hasta aquí su relato. Se le pasan dos cosas. Sigue jugando a nivel amateur en Galicia y hablar un poquito de sí mismo como un jugador: podía actuar en las tres posiciones exteriores y tenía mucha clase. Más penetrador que tirador y con una gran lectura del juego.