Stephen Howard: Atinadísimo sustituto

Stephen Howard: Atinadísimo sustituto
En su debut en Unicaja (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Una pena no haber tenido por aquí más tiempo a Stephen Howard. Las dos veces que ejerció como sustituto en España lo hizo a la perfección, aunque fuese en dos circunstancias distintas como la de un equipo que luchaba por estar arriba, el Unicaja (1999-2000) y otro por mantenerse, el Gijón (2000-01). Tanto en uno como en otro sitio disputó cuatro encuentros y acreditó unos números estupendos (16,5 puntos y 7,3 rebotes), dejando una impronta de profesionalidad y seriedad que muchos quisieran. No es fácil llegar a un equipo, saber que vas a estar un mes y rendir desde el primer día hasta el último. Lo de la “adaptación” es un tópico que funciona con razón muchas veces.

En Asturias y Andalucía Howard se mostró como un ‘4’ con muchos recursos ofensivos y bastante luchador. Sin embargo, no pudo continuar en ninguno de los dos sitios, ya que había suplido por lesión a jugadores muy consolidados como Bryan Sallier y Lou Roe que se parecían demasiado a él. Quizás en Gijón sí se arrepintieron de no quedárselo, ya que acabaron haciendo otro cambio de americano (Etdrick Bohannon entró por Ryan Stack). Especialmente bueno su debut allí con 28 puntos y 14 rebotes en Alicante. A veces es mejor tener buenos jugadores ‘repetidos’ que otros que sí se ajustan al puesto que buscas, pero que no tienen calidad.

Entrar y salir de los equipos iniciada la campaña caracterizó su tiempo en Europa. Tampoco lo tuvo sencillo para asentarse en la NBA, donde sus dos primeras campañas pisó muy poco la pista en Utah Jazz (92-93 y 93-94). Su regreso, tras ganar prestigio en el ‘Viejo Continente’ se produjo por la puerta grande, a unos Jazz que disputarían la final ante Chicago Bulls, pero tampoco llegó a hacerse con un hueco en la rotación. La de Seattle fue su última experiencia en América (97-98). Fueron 120 partidos NBA y 2,8 puntos y 0,9 rebotes en 6,5 minutos.

“Recuerdo España muy profundamente, en particular la gran comida, la gente y el baloncesto como mi segunda mejor experiencia después de la NBA”, comenta ahora. Italia, Francia, Grecia, Turquía, Israel… Pisó prácticamente todas las grandes ligas, así es que motivos de juicio tiene.

Howard vive en Dallas. Ha pasado al nutrido club de ex jugadores que se transforman en comentaristas televisivos y también realiza algunas charlas motivacionales tan en boga en su país y últimamente en Europa. “Estoy muy ocupado. Desde que me retiré he estado trabajando como analista de baloncesto universitario para la ESPN, hasta que hace tres años pasé a la FoxSports, donde hago lo mismo con la NBA. Ahora comento los partidos de los New Orleans Pelicans desde el estudio. Para mí este trabajo es un desafío, pero me encantaría estar más cerca del juego”, apunta, se supone que dejando abierta la posibilidad de entrenar.