Rico Hill: Los dos ‘Ricos’

Rico Hill: Los dos ‘Ricos’
Fuenlabrada (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

A Rico Hill le salió cara en su primera experiencia ACB y cruz el año siguiente, en la segunda. Ciertamente su rendimiento fue bastante dispar entre la 98-99 con el Fuenlabrada y la 99-2000 en el Estudiantes.

Creo recordar que la clave estuvo más bien en la posición que ocupaba en la cancha. En Fuenlabrada fue utilizado mayoritariamente como ‘4’, aprovechando perfectamente la atención que atraían otros dos pedazo de extranjeros como Velimir Perasovic y Nate Huffman. Aquella campaña, en la que llegaba como ‘rookie’ a Europa tras ser el 31 del ‘draft’, promedió 11,5 puntos y 5,3 rebotes en 29,2 minutos, aunque tuvo el infortunio de no poder acabarla por lesión.

No hubo secuelas y aquel verano estuvo a punto de entrar en la NBA, llegando a firmar un contrato con los Clippers. Tras ser descartado, el Estudiantes le incorporó la temporada siguiente, aunque la idea fue más bien utilizarle como ‘3’, quizás porque se le consideraba bajito (dos metros muy justos) para jugar por dentro. Sus números se resintieron, más en rebotes (3,4) que en puntos (10,2), gozando además de muchos menos minutos (21,2). Tampoco acabó la temporada, esta vez por motivos deportivos, siendo sustituido por Marlon Garnett, un escolta.

Sus años siguientes han sido un peregrinar de países (Portugal, Venezuela, Italia, Francia –donde fue ‘MVP’ extranjero en el 2003, Filipinas…), incluyendo una breve experiencia en el Sabadell de LEB-2 en el 2007, recordada en Solobasket porque llegó con unos kilos de más.

Ricardo Le Shaun (que es su nombre de pila, lo de ‘Rico’ es una abreviatura) continúa en activo. Y nos cuenta que su paso por Estudiantes y Fuenlabrada fue “memorable” y que, como fue su primera parada en Europa, “no aprecié de verdad la oportunidad que tuve”. “Otros países son bonitos, pero ninguno se compara con España… La gente era cercana y aceptaba a los extranjeros como yo. La mayoría hablaba inglés y siempre me pagaron a tiempo. Sabiendo lo que sé ahora, nunca debí marcharme”, añade.

Desde el 2009 está en Hammond (Indiana), jugando pequeñas ligas locales (IBA, PBL, CLKL) y especializándose en torneos de baloncesto callejero como el And 1 Tournament de Filadelfia, en el que consiguió un premio de 100.000 dólares el pasado mes de septiembre. “Intento disfrutar de la vida con mis cinco hijos lo máximo posible y también entreno en la AAU durante el verano a chicos menores de 16 años”, apunta.

Tiene 36 años, pero desde luego no le importaría volver a jugar en España, quizás para sacarse la espina de aquel final abrupto en el Estudiantes. Es más, ofrece descaradamente a través de esta página: “Ya sé que tengo esa edad, pero me quedan tres o cuatro años, lo aseguro”, apostilla.