Jim Bilba: Ejemplo del Limoges-93

Jim Bilba: Ejemplo del Limoges-93
Defendiendo a Jim Moran en uno de sus tres partidos en el Baskonia.

Javier Ortiz Pérez

Un poco antes de ponerme a preparar este artículo he leído casualmente un tuit de alguien que decía que el único equipo malo que ha conseguido proclamarse campeón de Europa ha sido el Limoges de 1993. Uno de sus componentes pasó fugazmente por España: Jim Bilba.

Con esa voracidad que le caracteriza para las buenas oportunidades en el mercado de los temporeros, el entonces denominado Tau Cerámica recurrió a él en la temporada 2002-03 para completar el equipo por la lesión de vaya usted a saber quién. Ocurrió justamente diez temporadas después de aquel increíble éxito francés en Atenas. Bilba tenía ya sus buenos 35 años y, en fin, su estadística no fue precisamente para enmarcar (1,7 puntos y 1,7 rebotes en 17 minutos de media, tres partidos).

Desde luego, ya no era el fiero interior que fue clave sobre todo en aquella final del 94, cuando consiguió 15 puntos y 8 rebotes ante la Benetton de Treviso, un par de días después de eliminar al Real Madrid. Y es que estamos hablando de uno de los mejores pívots de la historia de Francia, con 160 internacionalidades (incluyendo la plata en Sydney-2000), con la peculiaridad de medir solamente 1,98. Ya se sabe: la estirpe de pívots pequeñitos, saltarines y peleones que ahora vuelve a estar de moda.

En sus mensajes ha sido muy amable y ha tenido cierta gracia recordando aquellas semanas en Vitoria. “Disfruté durante aquel poco tiempo que estuve en Tau. No fue demasiado para conocer Vitoria en profundidad, pero fui feliz al estar en un muy buen equipo en una liga fantástica. La organización era estupenda. Cada partido fue una lucha por ganarlo y los aficionados eran estupendos”, resume.

A continuación narra una anécdota estupenda: “Incluso aunque fue algo ya muy tarde en mi carrera, fue una buena experiencia. Todavía sigo qué están haciendo mis compañeros de entonces. Recuerdo que en mi primer entrenamiento le pregunté a Laurent Foirest sobre qué comían estos tíos, Scola, Nocioni, Calderón, porque nosotros solo estábamos calentando y ellos ya estaban esprintando como locos y pegando mates. Fue estupendo competir con esos chicos”. Ah,y una última que confirma una clásica leyenda: “Los entrenamientos con Dusko Ivanovic permanecerán siempre en mi mente”.

La de Vitoria y otra en el AEK de Atenas (donde fue campeón liguero) fueron sus únicas experiencias fuera de Francia, donde terminó con casi 40 años en el equipo en el que empezó, el Cholet, y donde ahora es entrenador asistente. También tuvo largas etapas en el Villeurbanne y obviamente en el Limoges. Quizás aquel equipo no fuese tan malo, por cierto: los geniales Jure Zdvoc y Michael Young, el sabio y elástico Richard Dacoury, un americano nacionalizado como Willie Redden… y Bilba, claro.

Aprovecho para recomendar lo que Edu Casado escribió sobre él en su delicioso blog de deportistas olvidados. Cuenta algún detalle más sobre él.