Bryce Drew: Un primera ronda de cero puntos.

Bryce Drew: Un primera ronda de cero puntos.
Durante su presentación con el Pamesa Valencia.

Javier Ortiz Pérez

Muy poco vimos de Bryce Drew en España. O más bien nada. Era un jugador de cierto prestigio que había estado unos añitos en la NBA. Sin embargo, en Valencia apenas demostró nada más allá de que estaba al final de su carrera. De hecho, el Pamesa fue su último equipo a nivel profesional.

Drew fue una estrella universitaria en la Universidad de Valparaíso. Protagonizó uno de los momentos más recordados de la historia de la NCAA cuando en su último año, 1998, clavó un triple en el último segundo que dio la victoria a su equipo ante Ole Miss ya metidos en el ‘March madness’. Merece la pena verlo: con solo 2,5 segundos por jugarse, Valparaíso perdía por dos puntos, pero Ole Miss falló dos tiros libres y hubo la opción de sacar de fondo. Un pase largo acabó en las manos de Drew, que clavó el triple decisivo ante la locura general (70-69).

Aquella jugada multiplicó su valor de cara al inminente ‘draft’, en el que fue escogido en el puesto 16 por Houston Rockets. Ahora es cuando se debe poner “incluso por delante de…”, pero la verdad es que no fue un gran año el 98 aparte de Vince Carter (5), Dirk Nowitzki (9) y Paul Pierce (10). Peor situado que nuestro Drew estuvo Al Harrington (25).

Jugó seis campañas en la NBA sin lucir mucho, con 243 partidos y 4,4 puntos en 16,3 minutos, añadiendo etapas en Chicago, Charlotte y New Orleans. Estaba demasiado a medio camino entre el ‘1’, donde debía jugar por físico, y el ‘2’, que era lo que le correspondía por sus cualidades anotadoras.

En la 2004-05 emprendió la aventura europea, primero en Reggio Calabria y después en Valencia, sin concluir en ninguno de los dos sitios. Especialmente intrascendente fue su tiempo en ACB: tres partidos y 20 minutos en total en los que llegó a anotar un solo punto, fallando los cinco intentos de tres que realizó.

Antes de cumplir los 30 años abandonó la pista y pasó a los banquillos. Tuvo algo de ‘enchufe’, ya que su padre, Homer Drew (sí, hay gente que se llama Homer), le dio enseguida un puesto en el ‘staff’ técnico de Valparaíso. Su ayudante fue durante seis temporadas hasta que se hizo con el puesto, donde aún permanece.

Su respuesta a mi contacto ha sido muy escasa, pero aquí la dejo: “A mi esposa y a mí nos encantó España. Magníficas personas y muy buena comida. Valencia es una gran ciudad. Ahora entreno y es algo de lo que estoy disfrutando”.