Alessandro Angeli: El gimnasio detiene el tiempo

Alessandro Angeli: El gimnasio detiene el tiempo
En acción.

Javier Ortiz Pérez

En el subgénero ‘dinosaurios’ nos encontramos a Alessandro Angeli, un base italiano que pasó de puntillas por el Murcia en la temporada 96-97. Pues bien, ya entonces vino ‘talludito’ (32 años), pero es que ha estado jugando hasta la pasada temporada en su país… ¡con 48!

Angeli, un gran anotador desde su 1,80, no supuso el revulsivo que se esperaba en Murcia, donde solamente jugó cinco encuentros (3,6 puntos en 12 minutos). Jugaría posteriormente en Francia (Evreaux), aunque la mayor parte de su carrera ha transcurrido en su país en multitud de equipos, incluyendo el Fortitudo de Bolonia.

El hombre, al que llaman cariñosamente ‘Sandrino’, tiene pinta de ser un loco del basket, que no deja ni a la de tres. El pasado verano se proclamó campeón del mundo en Grecia de ‘maxibasket’, una modalidad para veteranos, promediando 24,5 puntos por partido. En esta entrevista publicada el pasado verano lo cuenta y sus claves para mantenerse a en forma. Aquí os la extracto un poco.

“Mi carnet de identidad no está trucado (…). Mi edad biológica, por el tipo de vida que siempre he hecho y por el entrenamiento tan diario que he hecho desde hace cerca de 30 años, me permite estar siempre competitivo en todo lo que hago”.

“Dedico dos horas al día de gimnasio a mi cuerpo, divididas en trabajo de pesas en piernas, brazos, abdominales y dorsales (…). Y luego otro tipo de entrenamiento que generalmente llamo ‘corazón’, que es fundamentalmente para el esfuerzo físico máximo, para poder jugar a baloncesto en el modo en el que lo hago”.

“Practico una alimentación controlado, pero no de forma maníaca. Digamos que es muy proteica y que no abuso de nada. Además, no bebo alcohol ni fumo”.

“Mi secreto es entrenar, entrenar, entrenar. Y después soy muy competitivo de cabeza, así que si hago una cosa debo hacerla siempre del modo de poder hacerla como el mejor. Si no, no hago nada”.

“En Grecia creamos un grupo de jugadores que dábamos lo máximo en el campo, fortísimos y sin celos. Todos sacrificándonos por el equipo. Lo especial era nuestra defensa, realmente dura”.

“A nivel deportivo los equipos eran aguerridos y estaban bien construidos, pero lo que más me ha sorprendido positivamente es que a veces en la lucha por ganar hay insultos en los partidos, pero después acabamos todos juntos en el campo para sacarnos fotos e intercambiar elogios sinceros. Este es el espíritu que me encanta”.

Al final de la entrevista, que es de julio de este año, el tipo se ofrece para seguir jugando en la C2 o alguna categoría similar, como en las anteriores temporadas…