James Blackwell: Un buen base en el descenso gijonés

James Blackwell: Un buen base en el descenso gijonés
En acción en el Gijón (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Que el baloncesto sea un deporte colectivo obliga a que, la mayoría de las veces, los jugadores sean juzgados por el éxito o no de los equipos en los que han militado. En ese sentido, a James Blackwell no le fue bien en España: en su única experiencia en la actualmente denominada Liga Endesa, el club en el que militó, el Gijón, acabó último y descendió. Pero no fue por culpa de Blackwell, que completó una buena campaña a nivel individual.

Ocurrió en la 95-96. Bob McCammon, el excéntrico técnico del conjunto asturiano que había conseguido unos meses antes el ascenso, confió casi íntegramente en Blackwell para el manejo del equipo. La alternativa en la posición de base era Roberto Carvajal. El norteamericano apenas sentó sus posaderas en el banquillo, promediando más de 36 minutos en pista. Su aportación fue importante: un potente de piernas, era mucho más penetrador que tirador, alcanzando los 17 puntos y 4,2 asistencias por choque.

Tras terminar último en la liga regular con solo 8 victorias en 38 partidos (la liga era entonces de 20 equipos), el Gijón cayó 3-1 ante el Xacobeo Ourense. Nuestro hombre estuvo bien en el primer partido de la serie, donde su equipo arrebató el factor campo a los gallegos, pero después no mantuvo ese nivel, especialmente en el tercero, en Gijón, con solo 9 puntos. Comparando ambas plantillas, no parecía que la del Gijón fuese peor, sobre todo por el trío extranjero (los otros dos americanos eran Glen Whisby y Michael Smith). En todo caso, el recuerdo que se guarda de él es positivo en líneas generales, sobre todo por la espectacularidad de sus acciones.

Era su primera experiencia en Europa. Anteriormente, gracias a brillar en la CBA y la NBL, había jugado fugazmente en la NBA con Charlotte (cuatro partidos) y Boston (nueve). Después, prestó sus servicios en Italia, Turquía, Israel y Francia.

A su regreso al estado de Georgia en el 2002, creó una fundación para trabajar con niños llamada ‘Ball for Life and Mentors for Life’, cuya actividad alterna con su trabajo como agente comercial en Cintas Corporation, una cadena de tiendas de ropa laboral.

En esta entrevista habla sobre el objetivo de la fundación: "Cuando (los niños) ven a los grandes jugadores, ven el dinero, las grandes casas (…) Es un error de concepto porque no entienden lo difícil que es conseguir eso. Quiero que entiendan y aprendan sobre quiénes son y que sean responsables en sus acciones. También que no deben tener miedo al fracaso, porque en el fracaso también hay éxito. Les enseño a esforzarse en la búsqueda de la excelencia en todas las cosas: las clases, las relaciones, los deportes… Y haciendo esto, están forjando su propia trayectoria profesional, en lugar de que alguien lo haya por ellos y sin saber quién eres e intentando complacer a los demás. Se vuelven más fuertes de carácter”.