Sasa Radunovic: Montenegrino completísimo

Sasa Radunovic: Montenegrino completísimo
Con el Pamesa Valencia.

Javier Ortiz Pérez

Buen jugador este Sasa Radunovic. Duro como una piedra y en absoluto exento de calidad. Estuvo la mayor parte de la década de los 90 en España, donde llegó a obtener la nacionalidad, evolucionando su papel de anotador (ocupando plaza de extranjero) a especialista defensivo con una facilidad pasmosa. Especialmente querido en Valencia, aunque también en Vitoria. En ambos lugares consiguió Copas del Rey, un torneo que parecía irle a la medida.

El inicio de su carrera estuvo entre su Titogrado/Podgorica natal (ahora capital de Montenegro, entonces integrada en Yugoslavia) y un par de años en Wichita State que le dieron vuelo a su juego. Después, Partizán y Buducnost antes de ser reclamado por el Ourense mediada la campaña 91-92. Logró 18,5 puntos y 6,9 rebotes, similares dígitos que el año siguiente en Huesca.

Era un ‘4’ rápido, agresivo, con buen tiro a media distancia (triples no). Incluso podía jugar en el centro de la zona porque era un gran atleta. El típico producto balcánico lleno de conocimiento del baloncesto y confianza en sí mismo.

Su rol empezó a cambiar en la 94-95 en el Baskonia, con el que consiguió la Copa del Rey aportando sobre todo defensa y muy buenos relevos a Kenny Green y Ramón Rivas. Tras un paréntesis en Valladolid no demasiado relevante, encadenó dos años en Valencia fantásticos, con su segunda Copa en el 98 e incluso aumentando su protagonismo anotador de una temporada a otra (de 8,8 a 9,9 puntos), y eso que ya había rebasado los 30 años.

El Cantabria Lobos, en la 99-2000, fue su última experiencia española. Llegó a firmar luego por el León, pero no debutó. En total, 205 partidos ACB y medias de 11,8 puntos y 5 rebotes en 27 minutos.

El Valencia Basket aprovechó para entrevistarle cuando en marzo del 2013 se enfrentó al Buducnost en la Eurocup. Demostró que conserva un español bastante bueno. “Estoy muy bien. Tengo como 15 años más que la última vez que nos vimos, jajaja. Vivo en Podgorica, la capital de Montenegro, me dedico a la construcción y llevo otros negocios. Soy dueño y presidente de un club (llamado KK Podgorica) con una cancha propia y una escuela con 300 niños. Le dedico mucho tiempo de mi tiempo libre a este proyecto”, contó.

Sobre su paso por el entonces Pamesa, comentó: “Uno de mis mejores recuerdos de mi carrera está en Valencia (…). Lo que más recuerdo es la Copa que ganamos en Valladolid, claro, pero muchas veces pienso en aquellos dos años y veo que lo mejor fue el ambiente que se creó en el equipo, con muchos jugadores muy jóvenes, como Rodilla, Luengo, Berni Álvarez… Llevaba una comunicación muy buena con ellos y me sentía como en mi casa”.

El Valencia Basket es uno de los clubs que mejor cuida ciertos detalles en nuestro baloncesto. Radunovic fue invitado a ‘La Fonteta’ para presenciar aquel encuentro y la afición valenciana demostró que no le ha olvidado, tributándole una gran ovación cuando salió al medio de la pista a recoger una camiseta actual del club con su número 12. Supongo que le extrañó que, en su época, el equipo todavía no vestía de naranja, sino de blanco o rojo. Pero seguro que no le importó. Debe estar bien que se acuerden de ti 15 años después.