Miguel Ángel García Lara: Solo 2:42, ¡pero contra el Barça!

Miguel Ángel García Lara: Solo 2:42, ¡pero contra el Barça!
Imagen de su época como jugador.

Javier Ortiz Pérez

Algo precioso que me suele pasar con esta aventura de Espacio Liga Endesa ocurre cuando, a menudo, un jugador me da el contacto de otro para que lo saque aquí. No a todos los puedo localizar por mi propia agenda, ‘googleando’ o las redes sociales, así es que tengo que recurrir un poco a ese ‘boca a boca’ tan particular. A Miguel Ángel García Lara le he conseguido gracias a su amigo José Antonio Villegas, al que trajimos aquí no hace mucho. Es muy poco probable que sin él hubiese podido encontrar a García Lara.

Ambos tienen en común un aspecto: probaron durante un par de minutos la gloria ACB con la camiseta del Caja de Ronda malagueño. Sí, hemos comentado muchas veces que no es mucho, pero es una anécdota inolvidable de la que no podemos presumir la mayoría de los mortales.

Los segundos en la élite de García Lara fueron en la temporada 84-85 y nada menos que contra el Barcelona. Era base. Él dice que de 1,78, pero su ficha en acb.com indica que 1,80. Sería la primera vez que un jugador se quita altura, por cierto.

Es malagueño y empezó a jugar en el Colegio Guadaljaire de la capital malacitana. “Gregorio Oye, al que quiero dedicar estas líneas, me convenció para dejar de dar patadas a un balón y empezar a usarlo con las manos. No me podia imaginar que unos años después estaría en una cancha frente a Epi, Solozábal, etcétera…”, recuerda.

“Jugué en todas las categorías del club y fue en mi segundo año junior cuando disfruté de los 2:42 minutos más intensos de mi corta vida deportiva”, recuerda. “Esa semana llegaba el Barça. Teníamos la baja de Márquez y solo estaba Gonzalo Sagi-Vela como base, aunque Germán González también podía jugar ahí. El caso es que a falta de esos minutos llego la quinta falta de Germán (Gonzalo ya estaba eliminado) y fue cuando Ignacio Pinedo miró al final del banquillo y me dijo con la mirada que a la pista. Estaba muy nervioso y se me pasó el tiempo en un plis-plas, aunque hoy podría escribir un libro sobre ello. Verme frente a estos jugadores fue algo muy especial que recordaré siempre”, explica con emoción.

Es curioso, pero al siguiente año dejó de jugar. ¿La anécdota? “Ese día también debutaba Quique Villalobos y al terminar el partido coincidimos descargando nervios en los urinarios y me dice “¿Tú es la primera vez que juegas?” y le respondí: “Sí, ¿se ha notado mucho? Y él asintió con la cabeza. Jajaja. Fue un gran día”.

Actualmente está prejubilado por problemas físicos. Cuando dejó el basket se dedicó a la construcción.