Sergi Grimau: El mayor de una gran saga

Sergi Grimau: El mayor de una gran saga
Roger, Sergi y Jordi Grimau.

Javier Ortiz Pérez

Seguramente fue Sergi Grimau el que enseñó el baloncesto a sus hermanos Roger y Jordi, jugadores actuales de la Liga Endesa. Él no tuvo tantas oportunidades en la máxima categoría, pero sí dejó la impronta de ser un muy buen compañero, siempre dispuesto a echar una mano, a ponerle una sonrisa a las derrotas, a eso que llaman ‘hacer vestuario’.

Crecido en la cantera del Barcelona, tuvo su primer momento ACB en Andorra en 1994, sin haber cumplido aún los 20 años. Pero luego le caracterizó más bien el sello LEB, siendo importante en equipos que por lo general aspiraban al ascenso. En Cantabria (2000-01) y Girona (2004-05) sí logró jugar en la actual Liga Endesa. Fueron en total 53 partidos pero solo 9 minutos de promedio (1,9 puntos).

“El recuerdo que me queda de mi carrera como profesional es agridulce. Luché por mi sueño y lo conseguí. He vivido situaciones únicas y mi mejor recuerdo es haber compartido cancha con mi hermano Roger (en Lleida). Me llevo un montón de conocidos y algunos amigos”, empieza contando.

Su discurso se mete en el camino de la crítica y la autocrítica. “El baloncesto me ha formado como persona y es una etapa llena de buenos recuerdos... pero en el camino mi falta de egoísmo, ser demasiado sincero en ocasiones en las que uno no debe serlo (eso se aprende con las hostias) y perder energías en lo que no debía seguramente no me permitieron llegar a explotar todo mi potencial como jugador”, declara.

Eso sí, no se arrepiente “de haberlo dado siempre todo e intentar ser un buen compañero”. “Me retiré porque mis inquietudes empresariales superaban mi motivación por seguir jugando, entre otros motivos por culpa de entrenadores ‘auto endiosados’ que viven del cuento y el ‘mamoneo’ que se llevan entre clubs y agentes. Cuantas cosas podría contar que no cuento… Quizás algún día lo haga y le saque los colores a más de uno”, señala.

Su vida actual está llena de proyectos. Se le ve un tipo muy dinámico. Lo que más tiempo le ocupa es Nosalpiques.com, la venta de unos novedosos adhesivos para el inodoro. También representa a una firma italiana de productos y máquinas para medicina deportiva y fisioterapia. “Dicen que soy un gran comercial y un buen comunicador. Aspirante eterno a personaje televisivo, he participado en algunos programas. Tenemos un programa de humor en la radio en Lleida con mis amigos”, añade, sin faltarle una broma: “soy cuatro veces campeón del mundo de una modalidad muy especial, ‘Cerveza-Polvorón-Cerveza’”.

Además, participa en distintos proyectos solidarios y forma parte de la junta directiva de Special Olympics Cataluña, luchando por la integración de personas con discapacidad intelectual a través del deporte. Se ha pasado del baloncesto a otros deportes: “he corrido tres maratones y este verano he hecho mi primer triatlon olímpico con el objetivo de un Iron Man en el horizonte...”. Otra pasión prioritaria es su hija Avril, de 6 años. “Le gusta el baloncesto, a pesar de que la mantengo alejada de la canchas y en casa ya no hay balones. Me casé con la jefa de las animadoras del Caprabo Lleida y vivo en esta maravillosa ciudad, aunque mi sueño es mudarme algún día a Australia”. Seguro que no miente cuando acaba diciendo que le gusta “hacer reír a la gente” que le rodea. “¡Cocinar es lo único que consigue hacer parar mi cabeza!”, exclama.