José María Ayuso: El primer ‘descubrimiento’ de ‘Berdi’

José María Ayuso: El primer ‘descubrimiento’ de ‘Berdi’
Con el TDK Manresa en la 87-88.

Javier Ortiz Pérez

PosiblementeJosé María Ayuso fue el primer ‘descubrimiento’ de uno de los directores deportivos más prestigiosos del basket nacional, el exjugador Berdi Pérez, al que ya sacamos aquí. Resultó que estaba el ahora jefe de los despachos del Herbalife Gran Canaria por los patios del Colegio Safa Horta de Barcelona y le llamó la atención un chico que, por entonces, solo jugaba al fútbol. “Me dijo que me pusiese con el baloncesto y fue lo que hice”, cuenta ahora Ayuso, que tenía doce años.

En el colegio estuvo jugando hasta una edad muy tardía (para lo que es hoy en día): hasta los 18, cuando se incorporó al Cotonificio de Badalona. Estamos hablando de principios de los 80, cuando la máxima categoría era todavía la Liga Nacional, controlada por la Federación Española y no por la Asociación de Clubs.

Se movió casi siempre en Cataluña: después del ‘Coto’, pasó al Español (84-85), Hospitalet (85-86, en Primera B) y Manresa, donde tuvo algo más de continuidad (86-89). Su última experiencia en ACB fue en Tenerife, la única vez que salió de su zona (89-90). Completó seis temporadas con 114 partidos y 2,2 puntos en 11 minutos de promedio. Casi siempre tuvo por delante a jugadores más experimentados, como Albert Illa, Jordi Creus o Arturo Seara. Pese a todo, se retiró con el buen sabor de boca de subir con el Festina Andorra en 1992.

“Lo mejor que te queda de todos esos años es la sensación de que has tenido el privilegio de jugar a algo que te apasionaba… ¡y además te pagaban! Para alguien tan joven es impresionante el nivel de vivencias que se tienen”, apunta.

“Yo era un base con chispa, rápido, buen pasador y defensor, con la misión normalmente de cambiar el ritmo de los partidos. Podía anotar, pero no era tan asiduo”, reconoce ahora cuando se le pregunta por su particular ‘auto scouting’.

Mientras jugaba estudiaba la carrera de Educación Física, lo que le sirvió para obtener plaza como profesor en un colegio público. Esa ha sido su profesión en los últimos 17 años, aunque no se ha desvinculado del baloncesto. “Tengo dos hijas que juegan, como su madre en su momento, y yo mismo he estado con los veteranos hasta hace bien poco, aunque ahora me gusta el deporte de naturaleza, cosas como el ‘trekking’”, comenta.

También ha entrenado en Sant Just Desvern, una localidad del Baix Llobregat prácticamente pegada a Barcelona. “Ahora el baloncesto es tan diferente al de nuestra época… Solo hay que ver los físicos que hay, lo atléticos que son los jugadores. Ves un partido de los 80 y te sorprende que puedan tener un ritmo tan bajo comparado con los de ahora. Pero también hay una cosa clara: antes se leía más el baloncesto, era más rico tácticamente”, analiza.