Javi Mara: Aquel marcaje a Kukoc

Javi Mara: Aquel marcaje a Kukoc
En acción.

Javier Ortiz Pérez

Producto de la prolífica cantera del ‘anterior’ CAI Zaragoza, Javi Mara apenas jugó en liga con el equipo de su ciudad, aunque sí lo hizo más (con alguna que otra anécdota bueno que recuperaremos) en competición europea. Siendo un ‘4’ de 2,01, tuvo la mala fortuna además de que en su puesto había muchos jugadores de calidad, y todos ellos procedentes de las categorías inferiores. Fernando Arcega, Paco Zapata y Fran Murcia formaron un interesante tridente que le cortó el paso a nuestro hombre de hoy.

Mara es maño. Empezó a jugar en su colegio (“aunque hubo un tiempo que, por las notas, no pude hacerlo”, recuerda) y le captó el CAI, en el que estuvo cuatro temporadas, dos en la entonces conocida como categoría juvenil (que hoy es junior) y otras dos en la junior (de 18 a 20, lo que hoy ya es senior). En ese tiempo solamente disputó cinco partidos (dos en la temporada 86-87 y tres en la 87-88), llegando a anotar una canasta.

Sí le dieron más bola en la Copa Korac, como él mismo relata. “En un partido teníamos que remontar a Maccabi de Bruselas en casa 21 puntos había dos o tres lesionados. A falta de tres o cuatro minutos, quinta falta del último senior que quedaba, marcador 24 ó 25 puntos arriba CAI. Se vuelve Manel Comas hacia el banquillo y nos ve a los dos juniors, Nacho Haro y a mí, medio escondiéndonos y diciendo “a mí no, a mí no. Se decide por Nacho. Un alivio para mí que solo duró dos segundos: él no estaba inscrito en acta. Manel se vuelve otra vez al banquillo ya no quedaba nadie más que yo. Salí, robé un par de balones, metí dos tiros libres y pasamos la eliminatoria. No por mí, claro, sino por el partidazo que hicieron los demás y mi granito de arena”.

Otro partido que recuerda es ante la mítica Jugoplastika de Split que luego sería campeón de Europa. “Me tocó defender a Toni Kukoc durante 10 ó 12 minutos. No salió mal, aunque perdimos. Entonces ya era un grandísimo jugador, siendo junior también”.

Su carrera posterior transcurrió de acá para allá, en Primera B y Segunda: primero, en el Ten Sur canario, después en Coruña y finalmente en la zona de Levante (Gandía, Godella). Luchó contra las lesiones (hernias discales, rodilla). En ningún club consiguió llamar lo suficiente la atención como para regresar a lo más alto, así es que decidió volver a Zaragoza cuando le ofrecieron un trabajo en una empresa muy vinculada al baloncesto, Filtros Mann (habitual patrocinador de clubs femeninos de la ciudad). Allí sigue.

Tiene un hijo llamado Aday muy alto para su edad: 1,67 con solamente ocho años. Genes deportivos no le faltan, ya que su madre era jugadora de voleibol. “Quería ser portero como Casillas y todavía sigue jugando a futbol, pero ya lo estoy llevando por el buen camino, el baloncesto”, afirma Mara.