Cliff Rozier: Ex Valencia en el infierno

Cliff Rozier: Ex Valencia en el infierno
Golden State Warriors.

Javier Ortiz Pérez

En el subgénero de ex jugadores caídos en desgracia traemos aquí hoy a Cliff Rozier, un primera ronda del ‘draft’ con serios problemas (con la ley y de adicción a las drogas) que pasó fugazmente por el Pamesa Valencia.

Rozier contenía dentro de su cuerpo de 2,11 muchos ingredientes para triunfar. En su última temporada universitaria, la 93-94 con Louisville, promedió 18,1 puntos y 11,1 rebotes, lo que le valió ser el número 16 de aquel ‘draft’ por Golden State Warriors. Su mejor campaña fue la de ‘rookie’ (6,8 puntos y 7,4 rebotes), pero, a pesar de que se pronosticaba que haría una gran pareja con Chris Webber, no terminó de despegar y su traspaso a Orlando no le solucionó nada.

Fue entonces, en enero de 1997, cuando apareció en Valencia sustituyendo al lesionado Martin Keane. Solo fueron dos partidos con un rendimiento bastante pobre (7 puntos y 4,5 rebotes en 19 minutos) y enseguida fue cortado por otro que no terminaría, Terrel Bell. Realizó un segundo intento en la NBA con Minnesota y Toronto, sin mucho éxito. Y terminó sus días en la CBA y la USBL.

Aproximadamente entonces, en el 1998, empezó el infierno. Herald Tribune publicó en el 2010 un artículo en el que se relata lo que le ocurrió. En agosto de 1998, fue arrestado por violencia doméstica después de una discusión con su madre. Clifford explicó que que había “visto al diablo” antes de empujar a Diane violentamente por la habitación. Los cargos fueron retirados. En abril de 2001, se peleó con su hermano Cykobie fuera de una gasolinera. Los empleados llamaron a la policía, que comprobó que el coche que llevaba Cliff era robado. Acabó en la cárcel, donde se descubre que lo que sufre es un trastorno mental grave: esquizofrenia, trastorno bipolar.

Volvió a la calle, pero nada remontó en los siguientes años si el ‘crack’ es tu compañero vital. Se arruinó, esfumándose los 5 millones de dólares que ganó en el baloncesto. Se divorció, tuvo que vender sus coches… Con los 1.700 de la pensión de la NBA no le llegaba afrontar las múltiples deudas que se iban acumulando. Descartado para el baloncesto sin haber llegado a los 30, se puso a trabajar, pero no pudo mantener ninguna de sus ocupaciones.

En mayo de 2007 siguió el descenso a los infiernos: fue detenido intentando vender cocaína en la calle. Pero no había tocado fondo aún: en el 2010 vivía en un centro de rehabilitación con otras nueve personas. Su cuerpo --incluyendo el rostro—llevaba las cicatrices de una década de sufrimiento. Oía voces interiores y sufría alucinaciones aterradoras: Satanás toma la forma de una gran serpiente negra con los ojos verdes. Cada día tomaba seis pastillas, la medicación recetada, algunas veces a la fuerza. También era sometido a electroshock.

"Nadie ha oído hablar de mí durante 10 años, ¿eh? Yo no voy a ninguna parte, me quedo en mi rincón. Quiero quedarme aquí. Si me dieron 5 millones, también tuve un buen tiempo. Eso es lo que hice. Viví así. He tenido coches. Me casé. Tuve hijos. Salí, me divertí. He hecho todo lo que quería hacer en mi vida. Y ahora estoy contento con lo que hago. Me ayudó mucho la lectura de la Biblia y mi tratamiento. Soy más feliz ahora de lo que era en la NBA”, declaraba entonces. No se ha vuelto a publicar nada sobre él desde entonces en la prensa norteamericana.