Sergi López: El sello de Badalona

Sergi López: El sello de Badalona
Primeros partidos en el Joventut (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Casi siempre ha sido así, pero a mediados de los 80, el Joventut no dejaba de producir y producir jugadores de élite, de derrotar muy a menudo a Barcelona y Real Madrid en los Campeonatos de España de categorías inferiores. Sergi López fue uno de esos talentos que la ‘Penya’ no pudo absorber: apenas tuvo cabida en el club señero de su Badalona natal, pero sí creció lo suficiente como para hacerse una carrera bastante maja en la élite. Especialmente difícil lo tenían los bases que querían despuntar: los hermanos Jofresa y José Antonio Montero formaban un ‘tridente’ de talento inexpugnable.

Así es que, tras debutar con apenas 17 años con un juego especialmente desinhibido (marca de la casa) y pasar un par de temporadas bajo la disciplina del primer equipo, López se marchó a buscarse la vida: Caja de Ronda, Valvi Girona, Gran Canaria, Andorra, Breogán… “La verdad es que acabé un poco quemado por varios temas. En ningún sitio conseguí asentarme demasiado, exceptuando los tres años de Andorra y los dos de Lugo. Eso me acabó cansando un poco, además de ver que venían muchos extranjeros que no eran mejores que la gente de aquí”, cuenta ahora.

Tanto ir de aquí para allá tuvo un balance de 187 partidos y 4,6 puntos en 19 minutos si se circunscribe a números ACB, a lo que habría que sumar su ascenso con el Andorra en 1992 y un par de experiencias en EBA con Burgos y Gramanet, ya en la parte final de su camino.

Ahora, después de años “desconectado”, como dice él, vuelve a picarle el gusanillo del basket y piensa sacarse los cursos de entrenador. ¿El ‘culpable’? Su hijo Gerard, que con nueve años ya ha empezado a jugar.

“La verdad es que, en realidad, los recuerdos que me quedan de la mayoría del tiempo son muy buenos. Conocí muchos sitios y fueron grandes experiencias. A mi hijo le he dicho que llegará o no, pero que es importante estar dentro de un equipo porque es algo que te da muchas cosas”, comenta.

Las comparaciones con su hermano Ferrán resultan inevitables. El actual director deportivo del Fuenlabrada construyó una carrera seguramente más sólida, un poco como su estilo de juego. “Creo que yo era mejor tirador y más defensor, pero en lo que se refiere a la capacidad de pase y a controlar el juego, él era muy superior a mí. En general creo que somos bastantes parecidos en cuanto al carácter. Nos gusta muchísimo ganar y somos muy competitivos”, analiza Sergi.

En el terreno profesional, nuestro protagonista de hoy fue al principio un beneficiado y después una víctima de la burbuja inmobiliaria. Su empresa de montaje de suelos de parquet funcionó bien… hasta que dejó de hacerlo. “Varias constructoras me han dejado a deber mucho dinero y tuve que cerrar la empresa hace tres años”, lamenta. Se pasó al mundo del textil y es jefe de producción para un proveedor del grupo Inditex que opera en Marruecos, lo que le obliga a viajar a Tánger muy a menudo.