Sebastian Machowski: El primer alemán

Sebastian Machowski: El primer alemán
– Dirigiendo a su equipo (Foto: EWE Baskets Oldenburg).

Javier Ortiz Pérez

Sebastian Machowski pasó a la historia por ser el primer alemán en jugar en la historia de la liga española. Lo hizo en la campaña 98-99 con el Tau Vitoria solamente ocho partidos. Pero la marca queda ahí, abriéndole el camino a otros que tuvieron más éxito como Ademola Okulaja o Patrick Femmerling.

Se esperaba más de él en el Buesa Arena. Era un alero que podía jugar también de escolta con sus 2,00 con la etiqueta de buen tirador. Se había formado en Estados Unidos y también traía el aval de tener experiencia en algunos grandes de su país, como el Alba de Berlín y el Telekom de Bonn. 32 veces internacional, además. Sin embargo, tuvo problemas físicos como una fractura en una mano y no encontró el sitio en la rotación de Sergio Scariolo, que prescindió de él a principios de 1999 y lo ‘empaquetó’ camino de Italia. También conoció las ligas francesa, griega y polaca, donde acabó sus días en el 2008 jugando para el Kotwica.

Sus números en aquellos ocho encuentros en España fueron pobres, sin duda: 2,5 puntos en 7 minutos de promedio, pero no parece haber una sensación de amargura cuando se contacta con él para preguntarle. “Vitoria fue mi primer club fuera de Alemania. Disfruté jugando para el Baskonia, aunque fuese únicamente durante medio año. En mi segundo partido me rompí la mano izquierda y estuve de baja durante dos meses. No era tampoco fácil hacerse un hueco, ya que había varios jugadores internacionales y americanos con experiencia NBA”, recuerda ahora desde su país natal, donde se ha convertido en un entrenador de éxito al frente del EWE Baskets Oldenburg.

Machowski cuenta otro recuerdo curioso que tiene de Vitoria: el tiempo. “La ciudad tenía unas buenas proporciones para vivir, y me gustaba el estilo de vida español, con una gente tan amable. Lo primero que pensé al mudarme al sur de Europa es que tendría un clima soleado, pero acabó siendo bastante similar al de Alemania”. Ay, los tópicos…

Según asegura, convertirse en entrenador fue el “paso lógico” para él después de 17 años jugando profesionalmente. “Tuve el placer de jugar para entrenadores tan buenos como Svetislav Pesic o Scariolo. Cada uno es diferente en su forma de hacer las cosas y en su filosofía, pero todos me dejaron algo”, comenta. “Ser entrenador significa estar en ello 24 horas al día, 7 días a la semana. Es la gran diferencia entre eso y ser jugador, porque siendo jugador puedes pensar en otras cosas entre entrenamiento y entrenamiento. Me encanta este trabajo porque me permite seguir dentro del deporte que empecé a jugar desde niño”, añade con pasión.

Los resultados le avalan, aunque todavía es joven y con mucha carrera por delante. El Oldenburg fue el año pasado finalista de la Bundesliga, siendo derrotado únicamente por el Brose Baskets. Él consiguió el título de ‘entrenador del año’.