Carlos Herreras: Lo opuesto a su hermano Roberto

Carlos Herreras: Lo opuesto a su hermano Roberto
Cajabilbao, 86-87.

Javier Ortiz Pérez

Carlos Herreras es hermano de Roberto Herreras, del que hace unos meses hablamos aquí. Si Roberto fue un jugador que consagró la vida a un solo club, el León (donde ambos nacieron), Carlos, que es dos años mayor, estuvo un poco de aquí para allá, buscando su sitio. Él mismo nos lo cuenta ‘por capítulos’.

Marcha a Madrid como adolescente. “Cuando tenía 15 años, el Real Madrid me vio y les gusté, así es que me ficharon. Estuve en las categorías inferiores, como juveniles y junior, jugando Campeonatos de España con una generación increíble de jugadores, como ‘Jou’ Llorente, Fernando Romay, López Iturriaga, ‘Indio’ Díaz, ‘Nino’ Morales… Creí que podía llegar al primer equipo, pero era muy difícil”.

La lesión. “Mi progresión se vio cortada por una grave lesión de espalda que sufrí con la selección nacional juvenil, donde por cierto Aíto García Reneses quería que jugase de base. Yo era más bien un escolta que podía también ayudar como ‘1’ y como ‘3’, creo que con buena técnica individual y tiro. Por la lesión estuve año y pico sin jugar, pero me recuperé. Fui al Tempus y al Fortuna, que entonces eran filiales del Madrid, y volví a tener buen nivel”.

Al norte. “Me fui en 1984 a jugar a Gijón, en Primera B, y el año siguiente al Cajabilbao, donde conseguimos el ascenso a la ACB en el 86. En la máxima categoría jugué un año muy bonito y creo que lo hice bastante bien, pero no seguí. En 1987 me fui al Oviedo, otra vez en Primera B, donde no me salieron bien las cosas. En el segundo de los dos años que estuve allí tuve una infección súper rara, un estafilococo que me dio muchísimos problemas. Me costó recuperarme”.

Al sur. “Me llamó Alberto Pesquera para el Caja San Fernando en la 89-90, otra vez en la ACB. También estuvo bien para terminar de recuperarme del todo. Me ofrecieron seguir, pero no lo vi claro, porque ficharon a Quino Salvo, que era un jugador parecido a mí, y pensé que no iba a jugar mucho. Decidí no aceptar”.

Al centro. “Fiché por el Cajamadrid, que era un equipo fuerte de Primera B, con miras al ascenso. Pero no me fue bien, no me entendí con Tirso Lorente. Jugué poco y mal. Pensé en dejarlo ya, aunque jugué un año más a menor nivel en Segunda B en Asturias. Ya estaba cansado y había que pensar en el futuro”.

El presente. “Intenté acabar Derecho, pero no me dediqué a ello. En Oviedo entré en una empresa de canalizaciones de gas natural como comercial porque conocía a uno de sus dueños y con el tiempo he terminado siendo el gerente al comprar una parte. Se llama Pronor y es una de las más importantes del sector a nivel nacional, con muchas delegaciones abiertas en todo el país”.

Hasta aquí llegamos hoy. En sus dos únicas temporadas ACB (Bilbao y Sevilla) totalizó 70 partidos, con 6,8 puntos de promedio en 21 minutos. Y, es curioso, nunca llegó a jugar en León.