Chris Smith: Asombroso (e indisciplinado) tirador

Chris Smith: Asombroso (e indisciplinado) tirador
En Cáceres, marcando jugada (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Quizás no es un nombre muy sonoro para el ‘gran público’, pero doy fe de que Chris Smith fue uno de los triplistas más grandes que hayan pasado nunca por España. Solamente estuvo 15 partidos en el Cáceres de la temporada 95-96, pero sus exhibiciones de tiro exterior resultaron absolutamente arrebatadoras. Aquello acabó mal y abruptamente, ya lo adelanto.

Smith tenía su pedigrí. Acudió con la última selección norteamericana de universitarios a un gran torneo, el Mundial de Argentina en 1990, gracias a su prestigio como lanzador en la Universidad de Connecticut, su estado natal. USA se quedó con un bronce amarguísimo, pero eso no desgastó mucho su prestigio, siendo elegido en la segunda ronda del ‘draft’ de 1992 por Minnesota Timberwolves. Con ellos permaneció hasta iniciada la pretemporada 1995-96, cuando fue cortado tras tres temporada (224 partidos, 5,1 puntos en 17 minutos).

Su problema es que, para su 1,91 y un físico nada musculoso, no era un base, sino un escolta. No podía vivir solo del tiro, pero con esa cualidad podía hacer carrera en Europa. Y aquí que vino. En Cáceres nos sorprendió mucho que se cortase a Rod Mason, que no lo estaba haciendo mal. Pero Smith parecía una oportunidad demasiado apetitosa como para dejarla pasar.

Su estreno contra el Huesca resultó inolvidable. No salió de titular, pero cuando sustituyó a un compañero lo primero que hizo fue coger la bola, tirar desde siete metros… y clavarla. Aquel día acabó con 5/12, el preludio lo que fueron unos recitales descomunales: 7/12 (dos veces), 7/13, 6/13, 5/11… El equipo ganó en el Palau y en el Palacio de los Deportes de Madrid al Real en apenas un mes. También tuvo días de 1/6 y 2/10, claro. Los tiradores son así.

Aquí Smith podía jugar cómodamente como escolta y si acaso ayudaba a subir el balón alguna vez. Sin embargo… (siempre hay un “sin embargo”), una serie de derrotas del equipo provocó una situación que conllevaría su salida: la directiva decidió aprovechar el parón de la Copa del Rey, para la que no se había clasificado logrado la clasificación, para hacer una pequeña pretemporada en Sancti Petri (Cádiz). Nuestro hombre y su amigo Rod Sellers no lo entendieron. Se marcharon a Estados Unidos sin permiso y el Cáceres decidió rescindirles sus contratos. Sin embargo, Sellers pidió perdón públicamente y fue readmitido, siendo Smith sustituido por Stanley Jackson, otro jugador espectacular, pero no lanzando, sino machacando.

Sus números quedaron ahí: 22,7 puntos de promedio (con un tope de 39 ante el Joventut) y un más que aceptable 44% en triples. Parece que con esa indisciplina perdió una gran ocasión de hacerse sitio en una liga de prestigio. Después, en Bélgica, Francia e Israel no llamó apenas la atención, perseguido por problemas físicos.

Hace no mucho respondió al fin a mis correos electrónicos sin extenderse mucho ni querer dar su versión sobre su salida de Cáceres: “Me queda un buen recuerdo de España. Buena comida, el público muy metido en los partidos y una competición muy bonita. Una experiencia agradable. Ahora entreno en ‘high school’ en Connecticut. Me gustaría poder hacerlo fuera, así es que si hay alguna oportunidad en Europa, házmelo saber”. Bueno, vale. Pero que quede claro lo de las vacaciones con los jugadores si no hay partido un fin de semana, ein…