José María Moreno: ‘Ascensor’ ferrolano en Alicante

José María Moreno: ‘Ascensor’ ferrolano en Alicante
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Javier Ortiz Pérez

José María Moreno fue un jugador más de LEB que de ACB, donde disputó cuatro temporadas distintas con tres equipos (Salamanca, Manresa y Alicante), pero solamente una de ellas con auténticos minutos de relevancia, la 2000-01 a orillas del Mediterráneo. En el Lucentum desarrolló probablemente el mejor baloncesto de su carrera, colaborando decisivamente en dos ascensos del equipo.

Moreno no es ni de Salamanca ni de Manresa ni de Alicante. Es de Ferrol y se crió en la cantera de un OAR que durante los 80 fue un equipo pujante, pero que justo cuando pudo hacerle debutar, desapareció del mapa de la élite. Sí llegó a estar en alguna convocatoria en la época en la que se jugaba la fase de clasificación para la Copa de la siguiente temporada al final de la liga regular. Es fácil imaginar la emoción que sintió compartiendo vestuario, aunque fuese como el típico ‘junior’ con gente como Ricardo Aldrey, Manolo Aller o Anicet Lavodrama.

Que el OAR se desvaneciese le llevó a buscarse el trabajo en un sitio y en otro, fundamentado en el prestigio adquirido como jugador de formación, cuando llegó a ser internacional en categorías inferiores. Su evolución fue lenta, pero acabó siendo un exterior muy útil en la segunda categoría nacional.

Moreno se define a sí mismo como “un alero completo que se adaptaba a cada situación”. “Cuando eres más joven piensas que anotando ya está todo hecho. Sin embargo, la experiencia me enseñó que si eres capaz de adaptarte a lo que te pide un entrenador, tu sitio crece en el equipo, así que he sido más tirador alguna temporada, más defensor en otras, tal vez sin ser el mejor en nada pero aceptable en todo. De todas formas, son los demás los que realmente pueden decir cómo era como jugador”, reflexiona.

Entre sus recuerdos destacan los dos ascensos con el Lucentum, por descontado, pero también “haber compartido vestuario con Chichi Creus en Manresa”. “Es una gran experiencia personal llegar a dedicarte profesionalmente al deporte, conoces muchísima gente, y se aprende mucho y muy rápido a desenvolverte en la vida”, añade.

Según cuenta, se volvió a Ferrol “muy pronto”. De hecho, su última experiencia como profesional fue en LEB Plata en la ciudad gallega, en la campaña 2002-03.”Cuando el proyecto deportivo aquí se acabó, seguí jugando en liga EBA, compaginando con el trabajo en un estudio de arquitectura. Los últimos he probado con alguna aventura empresarial y este año colaboro de manera bastante activa con el Ferrol CB, que es lo que realmente me gusta. A ver si conseguimos traer a la ciudad baloncesto profesional en unos años”. Sí. A Malata lo está deseando. Fueron muchos años grandiosos.