Milos Babic: Lastrado por los tobillos

Milos Babic: Lastrado por los tobillos
Con el Fuenlabrada (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

No fue la de Fuenlabrada la mejor experiencia en la carrera del serbio Milos Babic, uno de los primeros jugadores balcánicos en debutar en la NBA y cuyo periplo en España se redujo a los tres partidos que disputó en la localidad madrileña a principios de la temporada 96-97.

Babic era uno de esos raros especímenes que tan a menudo da la antigua Yugoslavia: un 2,13 no especialmente fuerte, pero sí con buena mano. Sus números en la ACB fueron 9 puntos y 6,3 asistencias con bastante acierto (62% en tiros de dos), pero resulta llamativo que en 75 minutos en total en pista, y siendo un interior, solo sacase 6 faltas.

En aquellos tres partidos, sufrió dos esguinces de tobillo, una zona especialmente delicada para un jugador de baloncesto. La primera idea fue sustituirle temporalmente por un Ken ‘Animal’ Bannister (sí, ya sé que hay que sacarle aquí, pero ¡no le encuentro ni a tiros!) que ya era muy veterano. El equipo mejoró ligeramente con él (aunque terminaría bajando igualmente) y Babic no volvería. Acabó la campaña en Eslovaquia. Argentina, Grecia, Lituania, Polonia, Israel, Bélgica y finalmente Portugal fueron sus otras paradas. Las ruedas de su maleta estaban muy engrasadas.

Su historia anterior en América quizás tenga algo más de interés. Se marchó en 1986 a Tennessee Tech, aunque el primer año estuvo sin jugar. En 1990 fue elegido en la segunda ronda del ‘draft’ (número 50) por Phoenix Suns. Su peso en la NBA fue escasito: 12 partidos con Cleveland en la 91-92 y 9 con Miami Heat en la 92-93 (1,8 puntos y 1,0 rebotes). Pero no era una época de gran proliferación de extranjeros en la competición y baste el dato de que antes que él únicamente habían llegado Georgi Glouchkov (85-86), Fernando Martín (86-87), Vlade Divac, Sharunas Marchulenis, Zarko Paspalj, Drazen Petrovic y Aleksander Volkov (89-90) y Stojko Vrankovic (90-91).

“Cuando decidí irme a Estados Unidos creo que elegí lo mejor. En ese momento no había mucha información sobre la liga universitaria. Cuando me preguntan ahora sobre qué hacer, les digo que lo primero que hay que aclarar es si está primero el título universitario o la pelota de baloncesto. En este último caso, hay que ir solo a las universidades más conocidas”, relata en una entrevista que he encontrado con él aquí.

Sobre la NBA, cuenta: “Tenía un excelente sitio en Cleveland, pero me ganó la impaciencia. El deseo de tener más minutos me llevó a irme a Miami. Es difícil decir en qué época de ir a la NBA, pero creo que es mejor cuando te haces un nombre en Europa, porque Estados Unidos no tiene tiempo para desarrollar jugadores”.

En ella se afirma que Babic ha regresado a Kraljevo, en su Serbia natal, para coordinar el trabajo técnico del club de baloncesto. Es una localidad que ha dado otros grandes pívots como el propio Divac o Nenad Krstic. Pero su actividad desde que se retiró ha estado centrada en el negocio del mármol travertino de Irán, donde asegura que posee una mina.