Omar Walcott: Saliendo del agujero

Omar Walcott: Saliendo del agujero
En la liga venezolana (Foto: codigovenezuela.com)

Javier Ortiz Pérez

Hace no mucho, la persona que se esconde detrás del perfil de Twitter @datosbasket nos revelaba que el Baskonia (aka Caja de Alava, Taugrés, Tau, Caja Laboral, Laboral Kutxa…) era el club que, desde que la era ACB comenzó en 1983, más jugadores había tenido en sus filas. Antes de empezar esta temporada, en Vitoria habían jugado 238 baloncestistas, muchos más que los 182 del Real Madrid, en 30 años. La explicación a ello es la proliferación de casos como el de Omar Walcott en el Buesa Arena: solo jugó un partido, en la campaña 93-94.

Vamos con él. Walcott es venezolano y llegó en febrero como sustituto de Pat Durham. La clásica fórmula de contrato temporal y fácilmente cortable que gusta tanto en la entidad que dirige Josean Querejata. No debió convencer en su rendimiento porque tras un encuentro fue sustituido a su vez por Anthony Reed.

Fue contra el Ourense y Manel Comas solo le dio 9 minutos, en los que anotó 2 puntos. En España fue conocido como ‘Alex Roberts’, pero ‘Omar Walcott’ es claramente su nombre deportivo, el mismo con el que formó parte de la única selección de Venezuela que ha jugado unos Juegos Olímpicos, los de Barcelona-92, y que un año antes había ganado el Campeonato Suramericano, también el único que tiene el país. El ‘faro’ de aquel equipo era claramente Carl Herrera.

Se trataba de un ’4’ de 2,04 con mucha facilidad para el rebote, una estadística en la que lidera históricamente la liga de su país. Formado en la NCAA, también jugó en Portugal y en dos ligas profesionales estadounidenses de pequeño tamaño, la CBA y la USBL.

Después del baloncesto cayó en las drogas y llegó a pasarlo realmente mal a nivel económico, aunque parece que últimamente anda mejor, dentro del cuerpo técnico del Marinos de Anzóategui.

“Estaba como un indigente”, apuntó José Ramos, su colega y amigo. Y Walcott lo certifica: “Salí del hueco en el que estaba con mi familia. Fue culpa mía, cometí errores y tuve que aprender. Le pedí perdón a mi familia porque le estaba haciendo daño. Estoy haciendo lo posible por mejorar”, dice él mismo en este artículo. “Son cosas que pasan. Tenía amigos cuando estaba adolescente que me afectaron. Las malas influencias tengo que eliminarlas”, explica. Como buen ex adicto, siempre debe estar atento a no recaer: “Donde uno está siempre hay un factor riesgo. Aquí (en el gimnasio Luis Ramos de Puerto La Cruz) hay lugares donde la gente bebe alcohol. Además en cualquier lugar del país hay droga. El factor protección está en la cabeza de uno. Mi hija y esposa están contentas porque fui a la terapia”.