Pere Remón: Duro, con carisma y sin minutos

Pere Remón: Duro, con carisma y sin minutos
Con en ‘15’ en el ‘playoff’ de ascenso de 1992.

Javier Ortiz Pérez

Fuerte, sin concesiones, dispuesto a hacer lo que fuese para que el equipo se llevase la victoria. Seguramente no mucha calidad, pero ganas no le faltaban a Pere Joan Remón. Y también le sobraba carisma: prácticamente toda su carrera transcurrió en Andorra, donde estuvo durante los cuatro años ACB del Principado jugando muy poco. Pero era un tipo muy querido por la afición por su estilo y las renovaciones eran prácticamente automáticas.

Se formó en la cantera del Joventut, con el que debutó en la máxima categoría en la 89-90 perteneciendo a una generación en la que muchísimos de sus jugadores llegaron a la élite tras ser campeona de España junior. Él no le pudo discutir los minutos a gente como Juanan Morales y Carles Ruf: en aquel entonces se priorizaban los centímetros (no muy distinto a ahora, también es verdad) y ahí él tenía las de perder.

Remón era el típico cuarto o incluso quinto pívot. Andorra fichó bien a gente como Piculín Ortiz, Dan Godfread, Ricky Brown, Paco Zapata. Eso le dejaba a él en el fondo del banquillo. Sí tuvo un papel importante en el ascenso andorrano en 1992, ejerciendo de ‘guardaespaldas’ de gente como Ray Smith o ‘Matraco’ Margall, pero en las cuatro campañas siguientes solamente totalizó 276 minutos en 46 partidos (1,4 puntos y 0,9 rebotes). Eso indica no haber sido nada importante en lo numérico, pero sí en lo emocional.

El momento cumbre de su trayectoria vencer aquel ‘playoff’ ante el Cáceres en la temporada 91-92. “Se generó una gran rivalidad entre los dos clubs. Es la experiencia más intensa que he vivido”, afirma.

El partido que recuerda con más cariño recuerda en ACB es el de la jornada 2 de la 92-93, ante el Taugrés. Él solo anotó una canasta, pero disputó 17 minutos y su equipo ganó con suficiencia a uno de los ‘gallitos’ de la liga (95-79). No tiene inconvenientes en reconocer su papel de complementario: “Intentaba dar minutos de descanso para los pívots y aprovecharlos... Creo que era el ‘5’ más bajo de la liga (risas)”. No sé si tanto. Según algún dato de la época estaba en 2,05, aunque quizás no superase los 2,02.

Remón completó seis años en Andorra (de 1990 a 1996) y después jugó poco más al baloncesto profesional, la 96-97 en EBA con el Tarragona. Actualmente vive en Calafell, en la provincia tarraconense, aunque trabaja en Barcelona. Profesionalmente tiene un trabajo también destinado para gente que no se arruga, un poco como era él en la pista: es director de seguridad en un centro de ocio y actividades lúdicas en la capital catalana. A juzgar por la foto actual que os pongo aquí al lado, ha perdido pelo, pero no cierta gesto intimidatorio. Nunca se sabe cuándo va a haber que bajarle los humos a alguien, sea pívot rival o no. Es broma, Pere. Ejem.