Derell Washington: Poca élite para tanta clase

Derell Washington: Poca élite para tanta clase
Con el Doncel (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Quien viese jugar a Derell Washington en España realmente no se explica cómo no consiguió jugar más de siete partidos en la máxima categoría. Era un ‘cañonero’ de impresión con unos recursos técnicos a nivel ofensivo realmente asombrosos, capaz de encadenar canasta tras canasta de formas bien distintas: tirando, penetrando, sacando faltas…

Hablé con Washington hace unas semanas y él mismo me reconocía que siempre había tenido “mala suerte” por no estar casi nunca en el momento justo en el lugar adecuado. Sí, fue un gran jugador de LEB, pero no más arriba. El único que le llegó a dar una oportunidad potente fue el Estudiantes, que confió en él a finales de la temporada 98-99 como sustituto de nada menos que Chandler Thompson, que se había lesionado.

Suena raro, ¿verdad? Thompson era una estrella de la liga. Y los recitales anotadores de Washington se habían producido en EBA (Doncel La Serena), LEB (Pineda) o ligas suramericanas como la peruana o la argentina. En el ‘Estu’ no terminó de hacerlo mal, pero tampoco bien, aterrizando justo para la disputa de los ‘playoffs’. 9,6 puntos de promedio, incluyendo un encuentro de 20.

Su sitio estaba más bien en la segunda división, ya sea en la española o en la italiana, donde muchos más balones iban hacia él, como en Melilla y, en menor medida, CAI Zaragoza. Es curioso que sea de los pocos jugadores que ha pasado por el Cáceres extinto –el que pasó por la ACB de 1992 a 2003— y por el actual, el que está en LEB Plata. Y en ninguna de las dos etapas acabó bien: en la primera (2003-04) se marchó al Aracena porque no le pagaban y en la segunda (2007-08), ya siendo veterano e intentando regresar al basket tras sus problemas de rodilla, fue cortado cuando terminó su mes de prueba. “Estaba perfectamente. No entiendo lo que ocurrió ahí, pero no se portaron bien conmigo”, lamenta. “No he tenido mucha suerte, pero siempre di todo para que mis equipos ganasen. Me encanta España y me encantó estar allí tanto tiempo. Creo que conectaba con la gente”, dice.

En 1994 llegó a Villanueva de la Serena recién salido de la universidad. En la localidad pacense se convirtió en un ídolo incluso de alguien como José Manuel Calderón, que entonces era apenas un adolescente. “Conozco a su padre. Sé que venían a vernos jugar”, recuerda Derell.

Actualmente asegura que de vez en cuando juega a nivel aficionado. Su trabajo es el de operario en una planta de energía de Southern Company, en Pensacola, Florida.