Víctor Fernández: La promesa autocrítica

Víctor Fernández: La promesa autocrítica
En el Forum Valladolid.

Javier Ortiz Pérez

Víctor Fernández

Fernández estuvo, eso sí, muy cercano en la charla que mantuvimos, casi emocionado con los recuerdos de una época en la que fue asignado al ‘pack’ de jugadores de gran futuro del basket nacional junto a otros productos de la cantera del Forum Valladolid como Miguel Ángel Reyes o Silvano Bustos. “Ellos dos tenían más altura que yo, 2,08 y 2,10, creo. Yo estoy en 2,02, que para jugar por dentro es poquito”, afirma. Para compensarlo, la pelea constante era una de sus señas de identidad, por descontado.

Sí, era un pívot excesivamente bajo al que se le pidió evolucionar como alero por pura lógica física y no terminó de lograrlo, lo que acabaría malogrando su progresión. Leonés de nacimiento, había sido captado para el Forum por Mario Pesquera en un Campeonato de España juvenil. Su evolución en Valladolid pareció estancarse paulatinamente: jugó prácticamente lo mismo en la primera de sus tres temporadas con el primer equipo, la 87-88, con 19 años, que en la tercera (89-90). Tras un pequeño ‘revival’ en Lugo en la 90-91, pasó el resto de sus días en la pista de categorías menores, sobre todo en Galicia, sin volver a asomarse a la élite. 117 partidos ACB (3,6 puntos en 14 minutos), el último de ellos en la campaña 91-92 en el Breogán cuando todavía tenía 24 años.

Alcalá, Coruña, Pontevedra, Concello de Portas, Peleteiro… y Obradoiro “cuando estaba todavía en Segunda División, teniendo yo treinta y tantos años” fueron sus últimas paradas en ese baloncesto del que dice ser un enamorado. Más bien era Tercera División, en la campaña 2003-04, su último equipo según su ficha en la Federación Española.

“La verdad es que son los mejores recuerdos de mi vida, una etapa muy bonita que no se puede repetir. ¿Qué me faltó? Aparte de lo de la altura, también me faltaba tiro”, lamenta, en un tono muy autocrítico. “Había muchos jugadores similares a mí”, añade con modestia. Pero Fernández no debió ser tan ‘malo’ como se pinta, como indica el hecho de que, por ejemplo, fuese internacional juvenil. Consiguió la medalla de plata en el Europeo de Russe (Bulgaria) de 1985, aunque no jugó mucho (tenía que competir en el juego interior con gente como Ferrán Martínez, Juanan Morales, Carles Ruf y Pep Cargol).

Ahora vive en Santiago de Compostela, donde lleva diez años trabajando en un hotel. Tiene dos hijos, uno de los cuales tiene pinta de ser su mayor ‘fan’: “el chico ha buscado muchas cosas en internet sobre mí. Es otro loco de esto, como yo”. En el ‘Obra’ ha sido delegado de campo y ha dirigido al equipo junior.