Norman Nolan: Dos intentos, dos ‘cortes’

Norman Nolan: Dos intentos, dos ‘cortes’
En su presentación con el Forum Valladolid.

Javier Ortiz Pérez

No es España el mejor sitio del mundo en lo profesional para Norman Nolan. Dos intentos de triunfar, dos fracasos en forma de ‘corte’. Y eso que tanto en una como en otra ocasión se habían puesto buenas expectativas en un jugador contrastado en varias ligas europeas, con fama de duro y también solvente. Pero no pudo ser.

El propio Nolan lo lamenta mucho. “Qué Buenos días pasé allí. Me gustaría que hubiese funcionado, pero no fue así”, comenta. Las dos intentonas estuvieron espaciadas en el tiempo: la primera, en la 2002-03, en el Forum Valladolid, pero se terminó en noviembre, el mismo mes que vio concluir su aventura en Fuenlabrada tres años después.

¿Qué pudo ocurrir? Seguramente se le achacó cierta pasividad en el rebote y que pagó su baja estatura (2,02), aunque su fortaleza de brazos (no hay más que mirar alguna fotografía de la época) permiten catalogarle como uno de esos pívots fornidos que están tan de moda ahora. En Valladolid solo consiguió promediar 5,5 pese a su condición de interior (sí cumplió en anotación con 15,5 puntos); en Fuenlabrada le fue peor todavía con 3,5 y ni siquiera estuvo acertado frente al aro rival (8,5 y porcentajes bajísimos). El caso es que Anthony Bonner y Jawad Williams fueron sus respectivos sustitutos en un sitio y en otro.

No hay duda que Italia fue el sitio en el que mejor rindió. Antes de jugar en Fuenlabrada promedió en el Varese 18,9 puntos y 6,9 rebotes. Difícilmente explicable el bajón posterior en la localidad madrileña, pero a veces suceden estas cosas.

Él tampoco ofrece ninguna clave y, sorprendentemente, mira sus dos episodios españoles en positivo. Seguramente a nivel personal lo fueron, pero en lo deportivo resulta difícilmente defendible.

“Recuerdo que era una liga dura, fuerte y competida. Los aficionados fueron fantásticos. Siempre ha sido una de las mejores ligas de Europa. Y, pese a todo, fue una experiencia que no cambiaría por nada”, escribe desde Chatilly (Virginia), donde a los 36 años contempla la retirada después de un largo tiempo aquí y allá, sin miedo a cambiar de continente (Francia, Líbano, Argentina…). “Si juego, lo haré en Oriente Medio o en Sudamérica. Si no, me gustaría a empezar con clinics y campus”, señala.