Tony Smith: El ‘8’ de El Plantío

Tony Smith: El ‘8’ de El Plantío
Con el Burgos.

Javier Ortiz Pérez

Si se mira a lo alto del pabellón El Plantío puede verse ahí la camiseta número 8 del Autocid Ford Burgos retirada. No es, como suele ocurrir, la de un jugador nacional, sino la de un norteamericano. El detalle habla gráficamente de la identificación de Tony Smith con el club.

Y eso que Smith llegó a la ciudad de El Cid en la recta final de su carrera, cuando ya había hecho un poco de todo en España, incluyendo un par de temporadas en la actual Liga Endesa exhibiendo lo que era su gran especialidad: una gran capacidad anotadora pese a su pequeña estatura (1,78). Era rapidísimo para penetrar y tenía muy buen tiro de tres puntos, sobre todo si, como solía ocurrir, entraba en racha. También, por descontado, mucho liderazgo y carisma: lo mismo que le hizo ser adorado en Burgos.

Tras pasar por Alemania y Turquía (donde fue máximo anotador de la liga), su primera experiencia española fue en Ourense en la 95-96, alcanzando los 20 puntos de promedio gracias a actuaciones como esta ante el Huesca, cuando logró 43 puntos. El equipo salvó la categoría en un dramático ‘playoff’ frente al Gijón. Después se hizo un habitual de la LEB en los equipos que pretendían estar arriba, ayudando en la 97-98 al ascenso del Murcia, con el que viviría su segunda etapa en la máxima categoría en la siguiente campaña con números similares a los de Ourense.

En el 2001, ya superados los 30 años, ‘descendió’ hasta la LEB-2, donde, tras pasar por Guadalajara y Algeciras, se acabó convirtiendo en el ‘faro’ del Burgos durante cuatro temporadas en un tiempo en el que la franquicia empezó a sustentar lo que es ahora logrando subir a la LEB.

Encantado de recordar todo aquello, Smith nos escribe desde Suffolk (Virginia), donde es entrenador asistente en el high school local Lakeland y trabaja en otro colegio como asesor terapéutico. “Trabajo con niños que tienen problemas de comportamiento”, cuenta.

Según su versión, pasó “un tiempo muy bueno en España, teniendo la oportunidad de jugar en seis ciudades diferentes y disfrutando cada minuto de aquello. Es cierto que mi primer año allí tuve que adaptarme al idioma y a estar lejos de mi familia, pero tengo que agradecer a Orense darme la oportunidad de empezar mi carrera en España”, destaca. Sobre Murcia también guarda un gran recuerdo: “Fue estupendo subir a la ACB y fue gracias a la afición, los entrenadores y mis compañeros”.

Pero enseguida todo deriva a Burgos, a la que no duda en calificar como su “segunda casa”. “Tengo que darles especiales gracias a ellos. ¡Los aficionados son los mejores! Todo el mundo en la ciudad disfrutaba con el equipo. Ganar el campeonato con mis compañeros fue lo mejor. Nunca olvidaré que retirasen mi número 8. Les echo a todos mucho de menos”, dice.

Cuando sus trabajos y la atención a su familia (Angela y los niños) se lo permiten sigue echando alguna que otra canasta. Y es que los ‘jugones’ lo son para toda la vida, ¿verdad?