José Manuel Prado: Vitalidad desde Murcia

José Manuel Prado: Vitalidad desde Murcia
En el Juver Murcia.

Javier Ortiz Pérez

Murcia produjo un gran número de jugadores a principios de la década de los 90 que consiguieron debutar en la máxima categoría con el equipo de la ciudad, entonces patrocinado por Juver. Aquí hemos traído a algunos ya y hoy le toca al turno a otro canterano ‘pimentonero’, José Manuel Prado.

Prado, y es una virtud que se intuye en otros compañeros suyos de generación (Braulio Arias, Marcos Martín, Benjamín Martínez), fue y es un ‘loco’ del baloncesto al que es fácil imaginarse con enorme emoción jugando con el primer equipo de su ciudad. No fue mucho tiempo, cierto, pero el suficiente como para estar recordándolo toda la vida con una sonrisa. Entre la campaña 90-91 y la 91-92 totalizó 14 partidos y 35 minutos, especialmente tímido en el lanzamiento a canasta (3/7 en tiros de 2 y 2/6 en libres).

“Jugaba de ‘4’ (medía 2,01). Sobre todo el poder reboteador y defensivo era mi fuerte, aunque mi etapa en Ibiza desarrollé mi parte anotadora a media distancia y bajo el aro”. Así es como se define Prado, al que se le intuye como un tipo vitalista y que elige recordar a muchos de los nombres propios que le acompañaron en su carrera cuando se le pregunta por lo más significativo.

“Es inolvidable jugar o, mejor dicho, aprender todos los días con muchos y muy grandes, desde mi padre deportivo, que fue Felipe Coello, como tantos otros como Quique Azcón, Ernesto Fernández, Miky abarca, el sabio Xabier Davalillo, Esteban Pérez, Scolari, Mc Namara, Nacho Suárez, Jordi Soler, Nicolau, Ralph McPherson, Clarence Kea, canteranos como Juanjo López, Braulio, Serafín, Carlitos Crespo, chavales de fuera que comenzaron en Murcia, Joan Barnich, Carlitos el pisha de jerez… Son muchos y se me olvidan otros muchos. Recordar viajes, concentraciones en Font Romeu. Dedicación plena porque me gustaba y lo quería. Me enseñaron muchas cosas de la vida que hoy llevamos. Cada uno tiene o tenía uno o más de un don. Mi temporada en Ibiza, en el Canostra, fue uno de los mejores años de mi vida con Lino González, con Manel Bosch y con toda la buena gente de Sant Antoni”, explica.

Actualmente, “con mis 42 tacos, felizmente casado y con tres maravillosos hijos” sigue viviendo en Murcia “trabajando como mando en una pedazo de empresa desde hace 17 años llamada Carrefour”. “Seguidor de mis amigos-conocidos en Facebook y del baloncesto de los 80-90, que sin desmerecer a nadie creo fue la etapa más sana de todas del baloncesto”, apostilla.