Jesús Cilla: Tozudez maña

Jesús Cilla: Tozudez maña
Con el Tau, jugando la Euroliga.

Javier Ortiz Pérez

Suele decirse que los tópicos tienen una base de verdad. En este caso, sí: Jesús Cilla es un ejemplo de la tozudez que se suele atribuir a los maños. Insistencia en sacar adelante algo que se te ha metido en la cabeza. Hasta los 25 años no consiguió su gran sueño: jugar en la actualmente denominada Liga Endesa. Todo a base de superación, en una cantera de un club que se hundía y grandes cualidades técnicas, pero sin abandonar nunca.

Y es que Cilla asistió al hundimiento del antiguo CB Zaragoza cuando apenas era un crío, a mediados de la década de los 90: aquella generación de jugadores criados a orillas del Ebro tenía que marcharse lejos si quería prosperar. Intentó sacar la cabeza en Segunda (Monzón), EBA (Helios), LEB (Menorca), LEB-2 (Plasencia)… hasta que consiguió el ascenso con el Manresa en la 2001-02. Era un alero de lucha, a medio camino entre el ‘2’ y el ‘3’, especialista defensivo que solo miraba al aro cuando tenía que hacerlo, sin imprudencias.

En el club catalán estuvo dos temporadas más en la élite (2002-03 y 2003-04), jugando bastantes minutos. En el 2004 apostó por regresar al equipo de su ciudad y buscar el ascenso, pero no lo consiguió y tuvo que empezar otra vez casi de cero, regresando a Plasencia. Y supo rehacerse para volver a conseguir minutos con sabor ACB en Cajasol y… ¡Baskonia!, que le llegó a hacer debutar en la Euroliga.

“Desde pequeño siempre tuve la ilusión de jugar en la ACB y finalmente lo logré. Me costó un poco más de lo que hubiese podido prever en principio, pero estoy satisfecho por haberlo conseguido al final. Cuando tienes grandes cualidades es más fácil, pero no era muy fácil. Básicamente yo era un currante. Siempre he sido de trabajar mucho y otros eran mejores que yo en otras cosas. Sí que puede ser cierto eso de la cabezonería maña”, cuenta.

Entre esos tres clubs totalizó 78 partidos en la máxima categoría, con un promedio de 4,3 puntos en 14 minutos. La pelea por cada balón estaba totalmente garantizada. ¿Qué es mejor, ser cabeza de león o cola de ratón? “Disfruté mucho teniendo protagonismo en sitios como Menorca y Plasencia, pero… jugar en ACB y en Euroliga es algo superior, aunque no lo hiciese mucho, exceptuando buena parte del tiempo que estuve en Manresa”, asegura. De hecho, en la temporada 2002-03 vivió su gran momento de gloria individual vistiendo de rojo: fue nombrado jugador nacional de la jornada tras los 30 de valoración (23 puntos y 8 rebotes en 25 minutos) que sumó ante el Forum Valladolid.

Ahora ya ha colgado las botas, aunque en cierto modo sigue relacionado con el baloncesto. “Echo de menos jugar, está claro. Hasta hace poco he estado en EBA, en El Olivar, matando un poco el gusanillo”, cuenta, desde su trabajo en el ACB Aviva! de Zaragoza, uno de los dos centros deportivos que mantiene la Asociación de Clubs (el otro es en Málaga), donde ejerce de monitor con distintas tareas. Se ha hecho un experto en ‘body pump’. Es técnico superior en actividades físicas y vive a unos kilómetros de la capital maña, en la localidad de Alagón.