Derek Strong: De Huesca al NASCAR

Derek Strong: De Huesca al NASCAR
En Huesca.

Javier Ortiz Pérez

Muchos deportistas de élite, tras su retirada en la modalidad que les ha dado gloria, no pueden dejarlo del todo. En baloncesto, lo normal es que sigan compitiendo en partidos de veteranos o en pequeñas ligas locales o regionales. La adrenalina, ya se sabe. Otros se dedican al pádel. El caso extremo de todo esto es Derek Strong, que tras una temporada de más a menos en Huesca y una decente carrera posterior en la NBA se ha pasado al NASCAR. Sí, a esas espectaculares carreras de coches de los americanos.

Vayamos primero con la historia española de Strong, que me resulta, con distancia, bastante rara. Con el habitual buen ojo que tenían allí, llegó a Huesca iniciada la temporada 90-91 en sustitución de Edgar Jones. Había sido un segunda ronda por los Sixers unos meses antes y se le notaba un potencial enorme. ‘Strong’ (“fuerte”) era su apellido, pero también hubiese valido como apelativo. No era muy alto para jugar por dentro (2,03), pero sí muy potente.

Empezó genial la temporada y tuvo algún que otro partido monstruoso (34 puntos y 20 rebotes ante el Atlético de Madrid), pero algo debió fallar por el camino porque fue sustituido por Granger Hall en febrero, aprovechando el parón de la Copa del Rey, dejando unas estadísticas de 16,5 puntos y 10 rebotes en 22 partidos. No consta que estuviese lesionado ni nada parecido, aunque sí había sufrido algún problema físico al poco tiempo de llegar. Quizás Huesca echaba demasiado de menos a Hall, que ya se sabe que hacía una pareja perfecta con Brian Jackson, quizás la más sólida que haya habido de americanos en España.

Insospechadamente, y tras un paso por la USBL, Strong construyó una carrerita en la NBA no rimbombante, pero sí lo suficientemente buena como para ganarse la pensión. 456 partidos en diez temporadas con Washington, Milwaukee, Boston, Lakers, Orlando y Clippers (6,8 puntos y 4,9 rebotes en 18,7 minutos). En el 2003 se retiró, pero no del deporte…

Siempre fue un fanático del NASCAR y cumplió su sueño de la infancia (en la que llegó a construir sus propios ‘karts’, según se cuenta) al fundar un equipo, el Strong Racing Team, junto a Erica Hill. Su actividad puede seguirse a través de su página de Facebook. Ha estado en distintas competiciones, supongo que sintiendo otro tipo de emoción distinta a la de las canastas, pero en el fondo con el mismo ansia competitiva que cuando machacaba el aro sin piedad. Esto tiene también un componente racial: es la primera escudería con dueños afroamericanos del circuito norteamericano.

Relacionado con ello, nuestro hombre mantiene algunas iniciativas benéficas, como una organización llamada Music City Motorsports, que pretende motivar a chicos jóvenes con la diversión del deporte del motor.