Cyril Julian: ‘Le pivot’ del vino

Cyril Julian: ‘Le pivot’ del vino
En el Girona, intentando anotar.

Javier Ortiz Pérez

Cyril Julian fue un prominente pívot francés, un buen trabajador de 2,06 que contribuyó a dos buenos éxitos de la selección gala como fueron la plata de los Juegos de Sydney 2000 y el bronce del Europeo de Serbia en el 2005. Por aquí solamente lo tuvimos una temporada, ya madurito, la 2004-05, que repartió entre el Casademont Girona y el Pamesa Valencia. Fue la única de toda su carrera en la que jugó fuera de su país, con unos decentes 7,6 puntos y 3,6 rebotes en 17 minutos. Le fue mucho mejor en Cataluña que en la Fonteta, donde se vio lastrado por algunas lesiones.

Julian regresó a Nancy, donde ya había tenido dos etapas en su exitosa carrera profesional en la liga gala, que incluye dos títulos ligueros con el Pau Orthez. Se retiró en el 2009 y empezó una fascinante nueva aventura profesional. Le traigo aquí hoy precisamente por eso: he encontrado un artículo en el que se detalla su aventura después del baloncesto montando un negocio de vinos.

Según narra, la idea surge precisamente en Nancy, con la intención de extender el sueño de su abuelo Maurice. Nacido en Castres, una zona muy vinícola, su entrada en la enología no se debe al azar. Su padre era inspector de policía y su madre, auxiliar de enfermería. Sus abuelos eran agricultores. "A cinco años, empecé a probar las uvas, y luego me llevaron a aplastarlas. Nos levantábamos a las 5 de la mañana. Toda la familia se movilizaba para la cosecha”, recuerda. Pero es una actividad que la familia tuvo que dejar por circunstancias.

Ya en el 2007, aún en activo, puso en marcha la idea de crear con unos amigos un local para la cata de vinos. En 2010, se graduó en el Instituto de la Vid y el Vino Jules Guyot en Dijón. Su trabajo diario consiste en ir a buscar y negociar por los mejores vinos. “Con pasión y humildad, puede tomar su tiempo. Descubrir y aprender. Siempre. Los que asisten a la cata del club Cyril son restauradores, empresarios, médicos... (…) Sobre la base de cuatro referencias, Julian invita a un viaje por el mundo del vino, contando la historia de cada uno de ellos, hablando de la tierra con un tono agradable al paladar”, afirma el reportaje.

El mundo del vino es fascinante, sí, aunque no resulta sencillo aprender, diferenciar los buenos de los no tan buenos. Después de toda una vida dedicado a las canastas, Julian demuestra que nunca es tarde para cambiar radicalmente de actividad.