Adolfo Seguí: Vivencia adolescente en Madrid

Adolfo Seguí: Vivencia adolescente en Madrid
En acción con el Guadalajara (Clásicos del basket and Music).

Javier Ortiz Pérez

Adolfo Seguí contabiliza únicamente una temporada en la actual Liga Endesa, la 87-88, cuando disputó doce partidos con el Collado Villalba. Exterior de 1,96, había sido captado en plena adolescencia por el Real Madrid cuando destacaba en su isla natal, Mallorca. En sus palabras se detecta una gran nostalgia por un momento de su vida que reconoce como fundamental: marcharse lejos, a una gran ciudad, para intentar abrirse camino en el basket.

Una página con muy buenas fotos antiguas, Clasicos del basket and music, que lleva Pepe Peinado, le conceptúa así: “Alero alto, con buena mano, rápido y manejaba bien el balón”. La pena es que esa buena mano no la pudo demostrar en su única oportunidad con los más grandes: 0/10 en triples.

“Fue una época muy bonita de mi vida. Hacíamos lo que más nos gustaba. Y a mí personalmente me hizo tener unos valores en la vida muy importantes deporte, amistad, y responsabilidad”, recuerda. Su aportación no fue muy de relieve en la máxima categoría (2,9 puntos en 14 minutos), a la que había llegado después de ser partícipe del ascenso en 1987. La vivencia se vislumbra como una referencia en su trayectoria.

“Salí muy pronto de casa. Con 14 años marché desde Palma de Mallorca a Madrid”, destaca, en una aventura en que hubo mucho más que baloncesto. “Son momentos gratificantes poder haber entrenado y hacer desplazamientos con el primer equipo del Real Madrid y el ascenso con el Collado Villalba. Pero sobre todo están los amigos que hice y que todavía tengo del mundo del baloncesto”, agrega.

Seguí asegura haber sentido emoción cuando en esta misma página ha descubierto que jugadores con los que tuvo contacto en aquel entonces han fallecido, como es el caso del brasileño Wilson Simón, y otro como Wayne Robinson se ha hecho pastor evangélico. “Me he quedado flipado”, confiesa. Recuerda con especial cariño a Marcos Carbonell, otro con el que le gustaría reencontrarse.

“Me acuerdo mucho de las caminatas y autobuses que teníamos que coger para ir de donde vivíamos en Madrid a la Ciudad Deportiva para entrenar”, apunta.

De regreso a Baleares tras un tiempo en equipos de Primera B como el Guadalajara, en la actualidad sigue relacionado con el mundo del deporte. En 1992 aprobó unas oposiciones para trabajar en el Instituto Municipal de los Deportes del Ayuntamiento de Palma y en la actualidad es coordinador de actividades deportivas.