Tim Perry: El taponeador de las dos carreras

Tim Perry: El taponeador de las dos carreras
En la final de Copa del 98 (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Se puede teorizar un poco sobre Tim Perry y decir que tuvo dos carreras distintas, aunque en cierto modo similares. Siempre le caracterizó una jugada que al público le encanta: el tapón. Y eso que no era especialmente alto (2,06), pero tenía lo que se dice un gran ‘timing’ que le permitía intuir cuándo iba a salir el balón y por dónde iba a ir.

Perry solamente jugó en dos ligas a nivel profesional: la NBA y la ACB. A la primera de ellas accedió tras ser nada menos que número 7 del ‘draft’ de 1988 por Phoenix Suns. Y durante los siguientes nueve años se ganó muy bien la vida como ‘4’ reserva (cuatro en Arizona, otros cuatro en los Sixers el último en los Nets).

Desde luego, era un jugador muy físico, con un cuerpo perfecto para competir ahí abajo: además del salto, no parecía tener un gramo de grasa en el cuerpo. Y en ataque cumplía, sin tiros absurdos ni nada por el estilo, prodigándose sorprendentemente en el triple durante alguna campaña. Compitió en tres concursos de mates, aunque no llegó a ninguna final. En total fueron 484 partidos con 6,8 puntos y 4 rebotes en 19,6 minutos.

Casi con 31 años apareció en Ourense para sustituir a Abdul Shamsid-Deen en el ‘playoff’ de permanencia de la 96-97. Llevaba la temporada en blanco tras ser cortado por los Nets y no se sabía muy bien lo que podía ofrecer. Con 12 puntos y 7 rebotes en aquellos cuatro partidos contribuyó a la salvación, pero se veía que no sería un tipo sobre el que girase el juego. Su rol más bien tenía que ser el de la NBA: muy especialista en la defensa, el rebote y en rebañar en ataque lo que pudiese. Y eso lo entendieron muy bien en Valencia.

Temporada 97-98 y hacía apenas un par de temporadas que el Pamesa había retornado a la máxima categoría después de un ignominioso descenso. Miki Vukovic necesitaba a alguien así, porque ‘metedores’ ya había muchos en el equipo: Berni Alvarez, Nacho Rodilla, Reggie Fox, Aaron Swinson… Con su trabajo atrás, Perry fue clave en la victoria en la final de la Copa del Rey de Valladolid ante el Joventut (12 puntos, 6 rebotes y 3 tapones) y en general en una temporada en positivo.

Después, aunque cada vez más metido en años, estuvo en la misma línea en equipos más modestos como Manresa, León y Cáceres. En total, 116 partidos con 10,8 puntos, 7,6 rebotes y 2,3 tapones en 34 minutos. Una segunda carrera muy maja hasta el 2001, con 36 años. En Extremadura no acabó la campaña por lesión. Era el 2001 y decidió retirarse.

Es curioso: la memoria es selectiva. Cuando he contactado con él se refiere a la experiencia en La Fonteta como la primera en España, obviando a Ourense. “Disfruté mucho viviendo y trabajando allí. Mi primer año es mi favorito, ya que ganamos la Copa del Rey. Recuerdo cuando la jugué: pensaba que simplemente era una competición más, pero mi equipo y la ciudad la celebraron durante una semana. Fue el mejor sentimiento del mundo”, apunta.

Según cuenta, echa de menos la comida de por aquí: “Todavía pienso en ella”. Ahora es entrenador “enseñando a chicos a mejorar en baloncesto”. Su hijo Tim junior, con 15 años, ya mide 2,03, y su hija de 11 hace atletismo. Genes deportistas.